José María Morelos. – La comunidad de La Presumida enfrenta una de las etapas más críticas para la apicultura, donde los productores aseguran que el precio de la miel se mantiene en niveles insostenibles, mientras los costos de producción siguen disparándose.
De acuerdo con el apicultor Enrique Martín Catzín, la miel natural se comercializa entre 24 y 35 pesos por kilo, precio que resulta insuficiente para cubrir los gastos básicos de la actividad. “No trabajamos con químicos, ofrecemos miel natural, pero la gente no lo paga como se debe”, lamentó.
Actualmente, unos 25 apicultores continúan activos en el poblado, incluyendo adultos mayores que han encontrado en la apicultura un medio de vida, pese a que los ingresos son cada vez más reducidos. “Somos varios acá en el pueblo que hasta ahorita no nos hemos rajado, incluso hay cinco o seis de la tercera edad que siguen porque les gusta el campo y la apicultura”, señaló.
El principal problema es el alto costo de los insumos: un bulto de azúcar –necesario para alimentar las colmenas en temporada crítica– ya alcanza los 345 pesos, obligando a muchos a endeudarse para sostener su producción. “Yo alimento con azúcar, con leche, hasta con dulce de calabaza que preparo para las abejas, pero todo se encarece y la miel no sube de precio”, explicó Martín Catzín.
A la crisis económica se suma el embate de plagas persistentes, como la varroa y el escarabajo, que han afectado a los apiarios desde hace años sin una solución definitiva. “Son ácaros que ya prácticamente se quedaron a vivir en las colmenas. Se controlan, pero no se acaban”, dijo.
Pese al difícil panorama, los apicultores de La Presumida se resisten a abandonar la actividad. “No nos rajamos, seguimos al día, aunque no ganemos. Con la apicultura mantenemos a la familia, aunque sea con lo poco que deja”, concluyó Martín Catzín.
La situación refleja la vulnerabilidad del sector apícola en comunidades rurales, donde los bajos precios de la miel, los altos costos de producción y la falta de apoyos concretos ponen en riesgo la permanencia de una actividad fundamental para la economía y la preservación ambiental.






















