JMM.-En la comunidad de La Esperanza, municipio de José María Morelos (JMM), los constantes apagones eléctricos se han convertido en el pan de cada día para sus habitantes, quienes enfrentan no solo la falta de luz, sino también las afectaciones económicas y sociales que esta situación conlleva. Don Alejandro Briseño Cabrera, uno de los vecinos más afectados, expresó su frustración ante el deterioro de las condiciones de vida.
“Cuando hay corriente, en el refrigerador se echa a perder todo: el jamón, el queso, todo lo que compramos para la semana”, comenta Don Alejandro, quien asegura que los cortes de energía son recurrentes, especialmente en esta temporada de lluvias. Aunque han recibido promesas de mejora por parte de las autoridades, estas no se han traducido en soluciones reales.
Afectaciones económicas y básicas
Los problemas van más allá de la electricidad: los recibos de luz han incrementado inexplicablemente. “Antes pagaba 600 pesos, pero este mes subió a 800. Ni siquiera hemos usado más luz, pero ahí está el cobro”, denunció. Esta situación ha agravado la carga económica de las familias, muchas de las cuales dependen de sus recursos diarios para mantener sus hogares.
Actividades esenciales como moler nixtamal, crucial para la preparación de alimentos tradicionales, también se ven interrumpidas. “No podemos hacer cosas básicas. La gente ya está cansada, está fastidiada”, lamentó Don Alejandro.
Un problema generalizado
La Esperanza no es la única comunidad afectada. Lugares vecinos como San Antonio Tuk, Rojo Gómez y Rancho Viejo enfrentan problemáticas similares. Los habitantes coinciden en que las fallas eléctricas no solo complican sus actividades diarias, sino que representan un riesgo de seguridad, especialmente durante las noches.
Exigen respuestas a la CFE
La demanda es clara: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) debe atender y resolver el problema de manera inmediata. Los vecinos subrayan la importancia de contar con un servicio eléctrico confiable, especialmente en zonas marginadas que ya enfrentan múltiples desafíos.
“La luz no solo se necesita de día, sino especialmente en la noche, cuando más hace falta”, concluye Don Alejandro. Las denuncias reflejan un llamado urgente a las autoridades para priorizar la infraestructura eléctrica en JMM y garantizar que las comunidades puedan vivir dignamente.
Por ahora, los habitantes esperan que sus voces sean escuchadas, confiando en que la luz regrese, no solo a sus hogares, sino también a sus demandas de justicia.






















