JMM.-En los pasillos de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO) conviven dos murales que, aunque inspirados por la identidad cultural y cosmogonía maya, transmiten mensajes y emociones radicalmente distintos.
El primero, una pintura saturada de elementos míticos, arquitectónicos y cósmicos, intenta representar el universo maya con una densidad simbólica abrumadora. Aunque ambicioso, el mural presenta una composición desbalanceada, con una ejecución técnica desigual y una paleta sombría que enturbia su lectura. La mezcla de símbolos, dioses, estructuras y galaxias da como resultado una pieza confusa, más cercana al barroquismo fantástico que a una narrativa coherente.
En contraste, el segundo mural, titulado Hilo contado, es una obra de gran limpieza visual y carga emotiva. Centrado en unas manos que tejen, el mural rinde homenaje al arte textil indígena. Los trazos realistas de las manos, la vitalidad cromática y la integración de un colibrí pixelado que emerge del bordado, construyen un puente visual entre lo ancestral y lo contemporáneo. Al fondo, una figura maya pétrea refuerza la conexión con la historia, sin saturar la escena.
El mural del hilo contado ha sido celebrado por estudiantes y docentes por su claridad conceptual, su frescura estética y su mensaje de arraigo cultural. En él, la identidad no se impone con ruido, sino que se teje con paciencia, color y orgullo.
Ambas obras están ahí para el debate y la reflexión: ¿cómo representar la herencia maya sin distorsionarla?, ¿qué caminos artísticos logran conmover y conectar? La UIMQROO ofrece un contraste visual que responde estas preguntas con elocuencia.























