Quintana Roo.— De cara al proceso de renovación del Comité Directivo de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Quintana Roo, previsto para enero, el empresario constructor Daniel Bautista Reinhardt hizo un llamado a la unidad del gremio y a abandonar prácticas que, aseguró, han debilitado a la institución y provocado la fuga masiva de afiliados.
Bautista Reinhardt señaló que hace 15 años la CMIC contaba con más de 400 empresas afiliadas, mientras que hoy solo permanecen alrededor de 60, lo que atribuyó a decisiones irregulares en procesos electorales pasados y a la influencia de expresidentes que siguen interviniendo en la vida interna de la delegación.
“El desánimo y la falta de confianza son evidentes. La Cámara ha dejado de representar a la mayoría de los constructores. No podemos seguir divididos”, afirmó.
Proponen un candidato de unidad
Ante este escenario, el empresario consideró necesario construir una planilla única que fortalezca la representatividad del gremio y permita recuperar la confianza perdida. Actualmente, se mencionan tres perfiles interesados en contender por la dirigencia:
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José Chi Chiquil
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Julia Ongay Solís
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Manuel Moguel Manzur
“Somos apenas 60 afiliados activos. ¿Cómo es posible que ni siquiera logremos ponernos de acuerdo para construir una sola visión? El mensaje hacia afuera es que somos un gremio dividido”, subrayó.
Urge una CMIC moderna, técnica y con puertas abiertas
Bautista Reinhardt aseguró que la próxima dirigencia deberá trabajar con transparencia absoluta, apegada a estatutos y con una visión renovada que permita atraer a jóvenes ingenieros, nuevas empresas y recuperar la credibilidad en la institución.
“Se requiere una CMIC más abierta, moderna, ética y con un compromiso real hacia la técnica y la unidad. Solo así recuperaremos el prestigio que esta Cámara llegó a tener”, dijo.
Relación con el gobierno: equilibrio y absoluta imparcialidad
El empresario también advirtió que la CMIC debe mantener una relación institucional con el Gobierno del Estado, sin comprometer su autonomía ni su papel de contrapeso técnico.
Recordó que un expresidente de la CMIC actualmente ocupa un cargo gubernamental, y que el dirigente vigente podría seguir un camino similar. Si bien señaló que ello no es necesariamente negativo, enfatizó la necesidad de evitar percepciones de favoritismo o conflicto de interés.
“La CMIC debe ser una voz sólida y rigurosa ante cualquier autoridad, sin perder su misión principal: representar los intereses del gremio constructor”, afirmó.
Un proceso decisivo
La elección de enero se perfila como un momento crucial para el futuro de la CMIC en Quintana Roo. Constructores como Reinhardt consideran que, de no corregirse el rumbo, la Cámara continuará perdiendo afiliados y relevancia en un sector estratégico para el desarrollo de la entidad.
“Este proceso debe ser transparente y unirnos como gremio. Solo así podremos recuperar lo que la CMIC representa para Quintana Roo”, concluyó.






















