Productores reducen siembra ante plagas no identificadas y falta de soluciones técnicas efectivas
KANCABCHÉN, Quintana Roo.— La producción de sandía en el ejido Kancabchén atraviesa una crisis profunda que ha obligado a los agricultores a reducir drásticamente la superficie sembrada, evidenciando no solo pérdidas económicas, sino también la falta de respuestas claras por parte de las autoridades y organismos técnicos.
De acuerdo con el comisariado ejidal, Felipe Cauich Can, las afectaciones registradas el año pasado, derivadas de una enfermedad en los cultivos, dejaron a varios productores endeudados o sin capital para continuar con la actividad, generando un impacto directo en la economía local.
Aunque hace tres meses personal del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y de sanidad vegetal presentó un diagnóstico preliminar, este fue considerado insuficiente por los productores, quienes señalan que no se logró identificar con precisión el origen del problema ni ofrecer soluciones efectivas.
El informe apuntó a la presencia de plagas que transmiten bacterias y virus a la planta de sandía; sin embargo, la incertidumbre persiste, ya que el daño continúa afectando parte de la producción sin que exista una estrategia clara de contención.
Ante este panorama, los agricultores han buscado asesoría externa con especialistas agrónomos, pero hasta ahora no se ha logrado establecer un diagnóstico definitivo, lo que incrementa el riesgo de nuevas pérdidas.
El impacto ya es evidente en el campo: mientras en años anteriores la superficie de siembra era hasta tres veces mayor, actualmente apenas se cultivan alrededor de 10 hectáreas, reflejando el retroceso de una actividad que anteriormente representaba una fuente importante de ingresos.
Frente a la falta de soluciones, los productores han optado por diversificar sus cultivos como medida de supervivencia, apostando por la citricultura, la papaya, el maíz y otras hortalizas, además de implementar prácticas de rotación para recuperar los suelos.
La situación deja al descubierto una problemática mayor: la vulnerabilidad del sector agrícola ante plagas y enfermedades, sumada a la limitada capacidad de respuesta institucional, que coloca a los productores en un escenario de incertidumbre constante.
Mientras no exista un diagnóstico claro ni una estrategia efectiva, la producción de sandía en Kancabchén seguirá en riesgo, y con ella, el sustento de las familias que dependen de esta actividad.






















