José María Morelos atraviesa una crisis profunda de representación política. Así lo afirma Eliodoro Mex Colli —campesino, líder social y referente local— al cuestionar de manera frontal el papel del diputado conocido como “Chema Chacón”, a quien acusa de estar total y absolutamente desconectado de la realidad que vive el municipio.
Mex Colli plantea un punto crucial: un diputado que no recorre su distrito, que no escucha a los ejidos ni dialoga con las agrupaciones sociales y productivas, simplemente no representa a nadie. Y cuando la representación falla, la voz del pueblo desaparece de la agenda pública.
La crítica es directa: Chema Chacón no está presente en José María Morelos ni en sus comunidades. No impulsa iniciativas relevantes, no defiende al sector agropecuario, ni al educativo, ni al de seguridad. De acuerdo con Mex Colli, el legislador carece de principios, valores y capacidad política para ejercer el papel histórico que corresponde a un auténtico representante popular.
Mientras tanto, desde el gobierno estatal —particularmente desde la oficina de la Gobernadora— se intenta enfrentar el avance del crimen organizado con acciones concretas. Pero en el territorio local, no hay un solo diputado ni un regidor que acompañe, que respalde o que alce la voz por la gente. Esta ausencia de contrapeso y respaldo político deja a la población en vulnerabilidad social y en completo silencio institucional.
El abandono al campo es otra herida abierta. Llegan insumos, herramientas y algunos apoyos, pero falta lo único que realmente determina la cosecha: el agua. Sin agua no hay siembra, no hay producción, y sin producción no hay bienestar. La política pública, por más buenas intenciones que tenga, fracasa cuando no escucha a los productores ni comprende las condiciones reales del territorio.
Educación, deporte y otros sectores siguen la misma ruta: diagnósticos incompletos, esfuerzos aislados y cero representación legislativa que traduzca las necesidades del pueblo en decisiones.
La exigencia es tan clara como legítima: José María Morelos debe tener su propio diputado. Es un municipio libre y soberano, reconocido constitucionalmente, y merece una voz directa en el Congreso del Estado. Las viejas excusas sobre el padrón electoral, los arreglos políticos y la fragmentación interna ya no pueden seguir negando ese derecho.
La solución —advierte Mex Colli— no pasa por la confrontación vacía, sino por la unidad: pueblo y gobierno caminando en la misma dirección. Pero para eso, primero hay que recuperar lo más básico: que el pueblo sea escuchado.
Y hoy, en el Congreso, José María Morelos simplemente no tiene quién hable por él.






















