El aumento de los precios de los alimentos supera la inflación general; comer fuera de casa, el transporte público y la educación también presionan el bolsillo de las familias, según cifras del INEGI.
Por Victoria Castro Chávez
Chetumal, Quintana Roo.— El encarecimiento de productos básicos como la cebolla y el jitomate, junto con el aumento del costo de los alimentos consumidos fuera del hogar, continúa presionando el presupuesto de las familias mexicanas. Durante septiembre, el valor de la canasta alimentaria registró incrementos anuales superiores a la inflación general, de acuerdo con los datos de las Líneas de Pobreza por Ingresos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Mientras la inflación general anual se ubicó en 3.5 %, el costo de la canasta alimentaria aumentó 4.9 % en las zonas rurales y 5.5 % en las urbanas, reflejando una mayor presión económica sobre los hogares, particularmente aquellos con menores ingresos.
Entre los productos que más contribuyeron al encarecimiento destacó la cebolla, cuyo precio registró un incremento anual de 89.8 %, convirtiéndose en uno de los principales factores detrás del aumento de la canasta alimentaria.
En las comunidades rurales, este producto explicó el 35.7 % de la variación anual del costo de los alimentos, mientras que en las ciudades su contribución fue de 25.2 %.
El jitomate también registró un aumento considerable, de 26.7 % anual, y se colocó entre los tres productos con mayor incidencia en el encarecimiento de la alimentación. Su contribución alcanzó 16.1 % en las zonas rurales y 10 % en las urbanas.
Comer fuera de casa también golpea el presupuesto
Aunque el incremento anual de los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar fue de 5.8 %, su impacto resultó especialmente significativo debido a la frecuencia con la que las familias recurren a este tipo de consumo.
En las zonas urbanas, este rubro explicó el 32.1 % de la variación anual de la canasta alimentaria, convirtiéndose en el factor de mayor incidencia. En las comunidades rurales ocupó el segundo lugar, con una participación de 26.3 %.
El encarecimiento no se limitó a los alimentos. La canasta ampliada, que incorpora bienes y servicios no alimentarios, registró un incremento anual de 4.4 % tanto en el ámbito rural como en el urbano.
Entre los servicios que más presionaron el presupuesto familiar destacó el transporte público, con aumentos de 9.2 % en las zonas rurales y 8.4 % en las urbanas, contribuyendo con 12.9 % y 9.9 %, respectivamente, a las variaciones analizadas.
Por su parte, los gastos relacionados con educación, cultura y recreación registraron incrementos anuales de entre 5.8 % y 5.9 %, colocándose entre los rubros no alimentarios con mayor incidencia en el costo de vida.
Una persona en zona urbana necesita casi 5 mil pesos mensuales para cubrir sus necesidades básicas
Con la actualización correspondiente a septiembre de 2026, el INEGI estableció que el valor mensual de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, equivalente al costo de la canasta alimentaria, alcanzó los 1,940.96 pesos por persona en el ámbito rural y 2,590.61 pesos en el urbano.
En tanto, la Línea de Pobreza por Ingresos, que considera tanto alimentos como bienes y servicios no alimentarios, se ubicó en 3,553.70 pesos mensuales por persona en las zonas rurales y 4,951.66 pesos en las urbanas.
Esto significa que, tomando como referencia el valor urbano, un hogar de cuatro integrantes requeriría aproximadamente 19,806.64 pesos mensuales para cubrir el costo conjunto de las canastas alimentaria y no alimentaria, sin que ello implique necesariamente que todas sus necesidades estén plenamente satisfechas.
Los resultados evidencian que, aunque la inflación general se mantiene en niveles inferiores a los incrementos de algunos productos básicos, el costo de la alimentación y de servicios indispensables continúa representando una carga importante para la economía familiar.
El aumento de las líneas de pobreza no significa, por sí mismo, que haya crecido el número de personas en situación de pobreza, pero sí que se requiere un ingreso mayor para adquirir los bienes y servicios considerados en estas mediciones.



