El traslado de la Subdelegación del IMSS a una nueva sede exhibe desorganización administrativa, quejas por malos tratos y falta de previsión; usuarios denuncian que la atención termina al mediodía mientras el personal prepara la mudanza.
Por Victoria Castro Chávez
Chetumal, Quintana Roo.— Lo que debería ser un cambio de instalaciones para mejorar el servicio se ha convertido en un nuevo motivo de inconformidad para los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Chetumal. El traslado de las oficinas de la Subdelegación ha generado desorden en el manejo de documentos, reducción de horarios y denuncias por el trato que reciben los ciudadanos que acuden a realizar sus trámites.
En el inmueble ubicado sobre la calle Carmen Ochoa de Merino, entre Miguel Hidalgo y 16 de Septiembre, cajas y bolsas con documentación se acumulan en pasillos y espacios exteriores como parte de los preparativos para la mudanza. La presencia de archivos en estas condiciones genera cuestionamientos sobre los mecanismos de resguardo y protección de la información institucional.
Sin embargo, el problema no se limita al movimiento de mobiliario y expedientes. De acuerdo con los testimonios recabados, la Subdelegación redujo la atención al público hasta las 12:00 horas, una medida atribuida a las labores de embalaje y traslado de documentos.
Los derechohabientes pagan las consecuencias
La reducción del horario ha provocado inconformidad entre quienes necesitan realizar trámites administrativos, pues deben enfrentar largas esperas bajo las altas temperaturas de Chetumal, sin que exista una solución visible para agilizar la atención.
Entre los afectados se encuentran adultos mayores y personas que deben permanecer de pie durante largos periodos, mientras la fila avanza lentamente.
A esta situación se suman denuncias de malos tratos y actitudes prepotentes por parte de algunos trabajadores administrativos, a quienes los usuarios señalan por mostrar poca disposición para orientar o resolver sus solicitudes.
“Si la atención de por sí era lenta, ahora recortan el horario a la mitad para empacar. Los trabajadores atienden de mala gana y con prepotencia, mientras uno tiene que esperar bajo el sol por un trámite sencillo”, expresó uno de los derechohabientes inconformes.
Una nueva sede que también genera preocupación
De acuerdo con información proporcionada por trabajadores de la institución, la Subdelegación será trasladada a un inmueble cercano a la Estación de Bomberos, en el sector delimitado por la avenida Benito Juárez y las calles Antonio Coria, Marciano González y Corozal.
La ubicación ha despertado inquietudes por las condiciones de movilidad y la disponibilidad de espacios de estacionamiento, particularmente ante la concentración de personas que diariamente acuden a las oficinas del IMSS.
La cercanía con instalaciones de atención a emergencias también plantea la necesidad de evaluar el impacto vehicular que podría generar el funcionamiento de la nueva sede, para evitar afectaciones a la circulación de unidades de auxilio.
¿Quién responde por las deficiencias?
El cambio de domicilio no debería convertirse en una justificación para limitar la atención ciudadana ni trasladar a los derechohabientes las consecuencias de una planeación administrativa deficiente.
El IMSS tiene la responsabilidad de organizar sus procesos internos sin afectar innecesariamente a quienes requieren sus servicios, además de garantizar el resguardo adecuado de la documentación institucional.
Ante las inconformidades, resulta necesario que la representación del IMSS en Quintana Roo informe si la reducción del horario fue autorizada, cuánto tiempo permanecerá vigente y qué medidas se adoptaron para evitar retrasos en los trámites.
También deberá aclararse qué protocolos se aplican para proteger los expedientes durante la mudanza y si la nueva sede cuenta con condiciones adecuadas de accesibilidad, estacionamiento y atención al público.
Mientras estas interrogantes permanecen sin respuesta en la información recabada, los derechohabientes enfrentan las consecuencias de un traslado administrativo que, lejos de facilitar los servicios, ha añadido nuevas dificultades a sus gestiones.
La mudanza es responsabilidad de la institución; sus costos y complicaciones no tendrían por qué recaer sobre los ciudadanos.



