Por Salvador Pérez Hernández.
Bacalar.- Además de los estragos causados en sembradíos, las altas temperaturas registradas en la llamada temporada “Canicular” a puesto en jaque a los ganaderos de la región debido a que secó la mayoría de los jagüeyes de donde sacaban agua para mantener el hato. Pero los hombres del campo no pierden la fe y confían que en breve comenzará a llover.
Al igual que los labriegos, los ganaderos sacan cuentan y aducen que ya superaron la fase más fuerte del calor.
Según ellos el pasado 15 de agosto concluyó la llamada temporada de la “canícula” y por ende las lluvias deberán llegar a principio de septiembre para que en octubre empiece a correr el agua de los ríos y corrientes de la zona alta de la Península de Yucatán (Campeche), la cual en su mayoría desemboca en el sur de Quintana Roo
Entre los meses de julio y agosto se presenta el periodo que conocen como canicular, que tiene las características que menciona la creencia popular, que dice; “Las heridas no sanan, las crías se mueren, las plantas se secan, los frutos se caen y las mujeres se quedan horas”, ya que es el mes de más intenso calor en el que escasean las lluvias, por lo que también es conocido como el mes de secas o el estío.
Este año se caracterizó por el incremento de la sequía agravado por el fenómeno meteorológico del niño, aunque hubo una presencia constante de tormentas tropicales y frentes fríos, no obstante seguirá habiendo años con la presencia de huracanes y años con ausencia de lluvias, derivados del calentamiento global del planeta.
Sin embargo este ha sido un año benigno para la ganadería, pues a pesar del incremento de la temperatura que incluso provocó intensos incendios forestales, hubo una presencia recurrente de chubascos, lo que permitió la sobrevivencia de los pastizales, sin embargo muchos pequeños ganaderos tuvieron que vender el píe de cría por temor a perderlos.
No obstante la mayoría de los ganaderos ya consolidados, han continuado trabajando, y han tenido que ingeniárselas para resolver este problema, en muchas ocasiones acarreando el agua de otros lugares, o trasladando el ganado a ranchos que por carecer de ganado cuentan con suficiente agua.
Esta situación en la que la temperatura aparentemente ha estado incrementando de manera gradual y permanente debe de servir de alerta a las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Rural y Urbano de Quintana Roo (SEDARU) a cargo de Luis González Flores, para que implemente políticas con las que los ganaderos hagan un mejor uso de sus recursos y mejoren sus prácticas ganaderas, aclarando que muchos productores ya las han implementado.
Los recursos que podrían ser mejor aprovechados son tanto hídricos como de alimentación, como ejemplo que se mejore la cantidad y calidad de los alimentos mediante la implementación de una vez por todas de pastos de corte, cultivos de árboles forrajeros, rotación de potreros, extraer el agua de jagüeyes con bombas de agua hacía los abrevaderos, colocar telas para sombra sobre jagüeyes, cultivo y ensilado de oleaginosas, pastura y forraje, así como el uso de granos, soya, caña y harinas, entre otras alternativas.
Hay que recordar que el estado tiene la obligación de promover el desarrollo sustentable de la producción, sanidad, clasificación, control de movilización, conservación, mejoramiento, organización, comercialización, fomento, desarrollo y aprovechamiento de las especies domésticas para el consumo humano a que se refiere la ley, evitando en todo momento la afectación de los recursos naturales.
Se concluye que los periodos de sequía como la canicular seguirán afectando periódicamente a la producción pecuaria y que habrá años de intensa sequía, así como una mayor recurrencia de huracanes, fenómenos que serán la constante, a los que la naciente actividad ganadera tendrá que ir adaptándose y esto sólo será posible con el apoyo decidido de las instancias gubernamentales.





















