TULUM, Q. Roo.— La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) de Tulum atraviesa uno de los momentos más débiles de su historia reciente. Desde que Felipe Náhuat Chimal asumió la presidencia en enero, el organismo que durante años fungió como respaldo del sector comercial muestra signos de desorganización, falta de gestión y ausencia de resultados para los negocios locales.
El primer indicio de inestabilidad se dio con la cancelación de la tradicional Feria del Regreso a Clases, un programa que por más de una década apoyó a pequeños comercios y a familias que adquirían útiles escolares a precios accesibles. Su desaparición dejó al descubierto un quiebre en la operación interna de la cámara y una ruptura con las iniciativas que fortalecían al sector.
Sin embargo, el golpe más fuerte fue la exclusión de Tulum del Buen Fin 2025, una de las campañas nacionales más relevantes para impulsar el consumo interno. Mientras otros municipios aprovecharon el programa para elevar sus ventas, los comercios tulumnenses enfrentaron pérdidas, falta de promoción y desventaja competitiva frente a destinos cercanos como Playa del Carmen y Cancún.
De acuerdo con comerciantes consultados, la falta de resultados se vincula a una dirigencia ausente y poco involucrada. Señalan que Felipe Náhuat ha dedicado mayor atención a sus propios negocios en la zona de transición, relegando la conducción de la cámara y dejando sin respaldo a micro, pequeños y medianos empresarios.
Internamente, los agremiados aseguran que no existe un plan de trabajo, ni acceso a asesorías económicas, programas de capacitación, acompañamiento legal o estrategias de crecimiento, herramientas que en años anteriores distinguieron a la Canaco-Servytur como un aliado sólido del comercio local. El malestar es evidente: los comerciantes se sienten sin liderazgo y sin representación en un momento económico que exige dirección y presencia institucional.
Hoy, la cámara que debería ser un pilar para la competitividad empresarial opera como una estructura inactiva y desconectada de las necesidades reales del sector. De continuar esta tendencia, advierten, la falta de rumbo podría traducirse en un deterioro prolongado para el desarrollo comercial de Tulum.
El desafío inmediato es reconstruir la función representativa que el organismo ha perdido. El comercio local demanda una dirigencia comprometida, transparente y enfocada en el beneficio colectivo. Solo así la Canaco podrá recuperar la confianza de los empresarios y devolverle dinamismo al sector que, bajo la actual administración, parece haberse estancado.






















