JMM,.Los productores citrícolas de José María Morelos (JMM), en Quintana Roo, enfrentan uno de sus momentos más críticos debido al abandono de los programas y apoyos gubernamentales, lo que ha afectado gravemente su productividad. Clemente Ayala, un productor con más de 15 años en la agricultura, relató cómo la falta de respaldo oficial ha convertido el trabajo en el campo en una labor cada vez más complicada.
«Antes, los proyectos nos ayudaban mucho. Hasta la bomba de agua y el sistema de riego que tengo fue gracias a esos programas. Pero ahora todo lo que producimos es únicamente por el esfuerzo de los campesinos; las autoridades no tienen nada que ver», lamentó Ayala mientras recorría su parcela.
El aumento en los costos del campo
La falta de subsidios ha disparado los costos de producción. Ayala señaló que antes lograba mantener sus cultivos con un presupuesto manejable, pero ahora, sin apoyos, los gastos se han vuelto insostenibles. «Antes, con el subsidio, sacaba como 13 mil pesos, pero ahora los costos están por las nubes», explicó, subrayando que algunas unidades agrícolas llegan a pagar hasta 200 mil pesos en servicios básicos, y enfrentan cortes si no cumplen con los pagos.
Promesas vacías y olvido oficial
Los campesinos también acusan a las políticas gubernamentales de estar desconectadas de las necesidades reales del campo. Ayala expresó que los funcionarios prometen apoyos en campaña, pero una vez en el poder, se olvidan del sector agrícola. «Te apoyan con cositas si votaste por ellos, pero si no, se olvidan completamente», denunció.
El esfuerzo del campesino como motor del campo
A pesar de las adversidades, los productores de JMM continúan trabajando para mantener viva una actividad que, en el pasado, fue considerada el motor económico del municipio y que dio a JMM el título de «Granero del Estado». Sin embargo, los desafíos que enfrentan los agricultores reflejan la precariedad del sector rural y la urgente necesidad de políticas públicas más efectivas para garantizar la sustentabilidad del campo.
«Seguimos adelante por nuestro propio esfuerzo, pero es un golpe muy fuerte cuando sentimos que ya no tenemos a nadie que nos respalde», concluyó Ayala.
La situación de los campesinos de JMM resalta la importancia de que el gobierno implemente medidas para apoyar a los productores, no solo para mejorar sus condiciones de vida, sino para rescatar la agricultura como un pilar económico fundamental en la región.






















