JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo.— El uso de las bibliotecas públicas continúa disminuyendo en comunidades rurales de Quintana Roo, donde estudiantes y ciudadanos han sustituido la consulta de libros físicos por búsquedas rápidas en internet y dispositivos móviles, situación que comienza a impactar directamente la actividad de estos espacios culturales.
En la alcaldía de Sabán, la coordinadora de la biblioteca pública “Cecilio Chí”, Neyla Yamili Canche Poot, informó que actualmente el número de usuarios es reducido y variable, al señalar que algunas semanas reciben entre 15 y 20 menores, mientras que en otras prácticamente no registran visitas.
De acuerdo con la responsable del recinto, la asistencia mensual oscila entre 30 y 50 niños, una cifra muy inferior a la registrada años atrás, cuando las bibliotecas eran uno de los principales espacios de consulta para tareas escolares e investigaciones.
La coordinadora explicó que actualmente la mayoría de los maestros solicita trabajos elaborados mediante búsquedas en internet, por lo que los estudiantes prefieren consultar información desde teléfonos celulares en lugar de acudir a revisar libros físicos.
“Muchos niños ya realizan sus investigaciones directamente desde internet y solo algunos vienen a complementar información específica”, comentó.
Añadió que la población adulta prácticamente ha dejado de utilizar la biblioteca y que los jóvenes se alejan cada vez más de estos espacios debido a la facilidad y rapidez del acceso digital.
Actualmente, la biblioteca cuenta con más de dos mil libros sobre historia, álgebra, física, literatura infantil y diccionarios; sin embargo, enfrenta limitaciones importantes debido a la falta de computadoras y servicio de internet, situación que reduce sus posibilidades de modernización y atracción de usuarios.
Pese a ello, el personal mantiene campañas de promoción de lectura e invitaciones dirigidas a estudiantes, padres de familia y docentes para incentivar nuevamente el uso de la biblioteca.
Neyla Yamili Canche Poot consideró que incorporar herramientas tecnológicas podría ayudar a revitalizar estos espacios culturales y acercar nuevamente a niños y jóvenes, aunque advirtió que también es importante conservar el hábito de la lectura tradicional.
“Muchos estudiantes solamente copian información de internet sin analizar ni profundizar realmente en los contenidos”, señaló.
El caso de la biblioteca de Sabán refleja un fenómeno que comienza a repetirse en distintas comunidades rurales, donde las bibliotecas públicas enfrentan el reto de adaptarse a la era digital sin perder su función educativa y cultural.






















