Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— El relleno sanitario de Othón P. Blanco, principal sitio de disposición final de residuos sólidos de la capital del estado, continúa operando bajo condiciones de saturación, una situación que representa uno de los principales retos ambientales y urbanos para el municipio.
De acuerdo con reportes oficiales, el crecimiento constante en la generación de basura ha reducido significativamente la vida útil de las celdas de confinamiento. Actualmente, el sitio recibe diariamente entre 350 y 400 toneladas de residuos provenientes de Chetumal, Calderitas, Subteniente López y diversas comunidades del municipio.
La problemática se ha mantenido durante los últimos años, obligando a las autoridades municipales a implementar acciones de saneamiento y rehabilitación para evitar mayores afectaciones ambientales. Sin embargo, especialistas y organismos ambientales advierten que las medidas aplicadas hasta ahora han servido únicamente para contener temporalmente el problema.
Uno de los principales focos de preocupación es la expansión de las áreas destinadas al depósito de residuos, situación que ha generado inconformidad entre propietarios y ejidatarios de terrenos cercanos al relleno sanitario.
Además, expertos en materia ambiental han señalado la necesidad de reforzar el control de lixiviados y emisiones contaminantes para reducir riesgos sobre los ecosistemas y la salud de la población.
El Ayuntamiento de Othón P. Blanco ha reconocido públicamente la necesidad de avanzar en la regularización del sitio y cumplir con los lineamientos establecidos por la normatividad ambiental federal para la operación adecuada de rellenos sanitarios.
Entre las acciones implementadas se encuentran estudios técnicos, proyectos de saneamiento y programas orientados a prolongar la vida útil de las celdas actualmente en operación.
No obstante, la creciente generación de residuos en la zona sur del estado obliga a considerar soluciones de largo plazo, entre ellas la construcción de nuevas celdas, la modernización integral de la infraestructura existente o incluso la eventual reubicación del sitio de disposición final.
La situación también mantiene preocupados a especialistas debido a la cercanía de ecosistemas sensibles y a la necesidad de proteger los mantos freáticos que caracterizan a la región, considerada una de las principales reservas de agua subterránea del país.
Mientras las autoridades analizan alternativas para enfrentar el problema, el relleno sanitario de Chetumal continúa operando bajo presión y se mantiene como uno de los mayores desafíos en materia de gestión de residuos sólidos para el municipio de Othón P. Blanco.
La búsqueda de una solución definitiva será determinante para garantizar el crecimiento ordenado de la capital del estado y reducir los riesgos ambientales asociados al manejo de la basura en los próximos años.






















