JMM.-La remodelación y ampliación de la iglesia parroquial, iniciada el año pasado, se encuentra temporalmente detenida por falta de recursos. El párroco Juan Gabriel Contreras Hernández hizo un llamado urgente a la comunidad católica para unirse al esfuerzo: “¿No es esta nuestra comunidad como católicos? ¿No es este el momento de sumarnos en el esfuerzo que hemos iniciado juntos?”, expresó con firmeza.
Con esperanza y honestidad, el padre compartió que se cuenta con un pequeño ahorro para reiniciar los trabajos a partir del 20 o 21 de este mes, pero será insuficiente para concluir el cerramiento previo a la colocación del techo. “La casa de Dios que también es casa nuestra, es la puerta del cielo en la tierra”, recordó.
La obra contempla no solo una nave central más amplia, sino también baños y un salón de usos múltiples que funcionen como albergue en caso de emergencias, propuesta que también ha sido valorada por las autoridades municipales.
El párroco invitó a colaborar a través de donativos en misa, en la oficina parroquial o en especie: “Estamos usando cemento Maya. Si desean donar material, pueden preguntarnos qué se necesita y traerlo directamente”.
Mientras las misas dominicales continúan llenas y la confesión demanda más tiempo del que alcanza, la comunidad se enfrenta al reto de no dejar inconcluso un templo que ya no solo representa la fe, sino también el compromiso de todos.






















