Tulum, Quintana Roo.— El alza en los precios de productos de la canasta básica continúa golpeando la economía de las familias tulumnenses. Comerciantes del municipio reportan que, desde enero, verduras, frutas y proteínas han registrado incrementos considerables, derivados de la inflación, la temporada de lluvias y el calor, lo que ha reducido el consumo y generado bajas ventas.
Verduras con alzas significativas
En la frutería San Marcos, María López, encargada del área de verduras, señaló que el cilantro es el producto que más se ha encarecido: pasó de 130 a 200 pesos el kilo. El rábano también subió, de 15 a 20 pesos por racimo.
“La lluvia y el calor afectan la producción, se inundan los cultivos y eso encarece”, explicó.
Pedro Martínez, otro comerciante del mismo establecimiento, indicó que el frijol y el espelón presentan incrementos por escasez: el rollo de frijol subió de 30 a 40 pesos.
“Son incrementos que parecen pequeños, pero para las familias, al final del mes, representan un gasto adicional considerable”, comentó.
Proteínas con ajustes
En una pollería local, Juan Pérez detalló que la pechuga de pollo pasó de 140 a 145 pesos el kilo, mientras que la pierna con muslo subió de 37 a 39 pesos.
“No es un aumento tan grande, pero sí impacta cuando el cliente compra para toda la semana. Además, cuando hay poca disponibilidad, el precio sube más”, puntualizó.
Productos con precios estables o a la baja
No todo ha aumentado. El limón, que a inicios de año costaba 30 pesos, hoy se vende entre 15 y 20 pesos el kilo. El aguacate local está en 50 pesos, mucho más accesible que el tipo Hass, que ronda entre 120 y 130 pesos. El tomate y la cebolla se mantienen estables en 35 pesos por kilo.
En frutas, la pera subió de 60 a 85 pesos el kilo, mientras que el mango ataulfo bajó de 150 a 60 pesos. La pitahaya pasó de 900 a 600 pesos por caja.
Consumo a la baja y ajustes familiares
Los comerciantes coincidieron en que las ventas han disminuido notablemente, afectadas también por la baja afluencia turística.
“La gente compra menos, busca lo más barato y prioriza lo que se produce localmente”, expresaron.
Ante este panorama, las familias de Tulum han optado por ajustar sus compras, privilegiando productos de temporada y de origen local como estrategia para enfrentar la carestía, sin sacrificar por completo la variedad en su alimentación.






















