Tulum, Quintana Roo.— Atletas de alto rendimiento originarios de Tulum enfrentan presuntas condiciones inadecuadas durante su estancia en la SEDAR de Chetumal, situación que ha encendido la preocupación entre padres de familia por posibles afectaciones a su salud y desarrollo deportivo.
La denuncia fue expuesta por Gema Oliva, madre de dos jóvenes practicantes de lucha grecorromana, quienes fueron trasladados bajo un esquema de becas deportivas en busca de mejores oportunidades de preparación. Sin embargo, aseguró que la realidad ha sido distinta a lo esperado.
De acuerdo con su testimonio, los problemas salieron a la luz tras la participación de los atletas en un campeonato nacional clasificatorio realizado en Oaxaca. A su regreso, varios jóvenes presentaron síntomas de enfermedad, principalmente cuadros gripales e influenza.
La madre denunciante señaló que algunos casos podrían estar relacionados con el consumo de alimentos en mal estado durante su concentración, lo que habría derivado en intoxicaciones. Incluso, aseguró que uno de los deportistas desarrolló neumonía sin recibir atención médica oportuna.
Otro de los señalamientos apunta a la falta de comunicación institucional, ya que, según afirmó, padres de familia no fueron informados de manera inmediata sobre el estado de salud de sus hijos, pese a la gravedad de algunos casos.
Aunque los hechos se registran en Chetumal, el impacto recae directamente en Tulum, de donde provienen varios de los atletas afectados. Algunos de ellos, según lo expuesto, no han podido retomar sus entrenamientos debido a su condición física.
La situación también revive cuestionamientos sobre el sistema deportivo en la entidad. La denunciante indicó que, si bien en Tulum existen limitaciones en infraestructura, las condiciones encontradas en Chetumal —donde se supone que hay mayor apoyo— no han cumplido con las expectativas.
Padres de familia advierten que no se trataría de un caso aislado, sino de una problemática más amplia dentro del esquema de formación deportiva estatal.
Hasta el momento, no se ha emitido una postura oficial por parte de las autoridades deportivas sobre los señalamientos.
El caso abre un debate urgente: las condiciones en las que entrenan los jóvenes atletas y la responsabilidad de las instituciones en garantizar no solo su rendimiento, sino también su salud y bienestar.






















