José María Morelos, Quintana Roo.— En el sur del estado, el trabajo artesanal continúa siendo una fuente de sustento y una forma de preservar la identidad cultural. En la comunidad de Tihosuco, el artesano Rufino Canul Catzin mantiene viva la elaboración de piezas hechas con fibra vegetal y jícaras talladas, una práctica que combina tradición, creatividad y trabajo manual.
Con más de una década de experiencia, Canul Catzin se dedica a la producción de artículos decorativos como lámparas de mesa, lámparas colgantes, floreros y jícaras talladas, piezas que pueden utilizarse tanto en espacios domésticos como en oficinas o eventos.
Tradición que se adapta al mercado
El artesano explicó que su catálogo también incluye productos personalizados para celebraciones como bodas y quince años, lo que le ha permitido diversificar su oferta y mantenerse vigente en un mercado cambiante.
Asimismo, destacó la importancia de participar en ferias y tianguis artesanales en José María Morelos, espacios que permiten a los creadores locales exhibir su trabajo y ampliar sus oportunidades de venta.
Alcance regional y nacional
Aunque la mayor parte de sus clientes se ubica en el sur del estado, principalmente en zonas como Bacalar y Chetumal, también recibe pedidos de otras entidades del país, lo que refleja el interés por este tipo de artesanías tradicionales.
Retos en la materia prima
El artesano señaló que una de las principales dificultades que enfrenta el sector es la disminución de materias primas, particularmente la jícara, debido a la reducción de árboles disponibles.
Ante esta situación, algunos productores han optado por cultivar calabazo o adquirir el material a terceros para continuar con la elaboración de sus piezas.
Más que un oficio, una herencia cultural
Pese a las variaciones en las ventas, Canul Catzin afirmó que continúa en esta actividad no solo como medio de sustento, sino como una forma de preservar conocimientos tradicionales y transmitirlos a futuras generaciones.
Su trabajo refleja el valor del oficio artesanal en la región, donde cada pieza representa no solo un producto, sino una expresión de identidad cultural.






















