JMM.-La apicultura en el municipio enfrenta una crisis debido a la sequía y a los bajos precios de la miel, señaló Felipe Cab Puc, apicultor con años de experiencia en la lucha por un precio justo para este producto.
Cab Puc explicó que recientemente se reportó el ataque de un enjambre de abejas a una persona que transitaba por un camino vecinal, lo que evidencia la emigración de estos insectos debido a la incipiente sequía. «Las abejas siempre buscan donde hay comida, pero, aunque hubo floración de tajonal, la falta de lluvias impidió que las flores tuvieran suficiente néctar para ser pecoreadas», detalló.
El apicultor advirtió que la falta de néctar y el impacto de la quemazón del año pasado han generado una hambruna entre las abejas, obligándolas a emigrar hacia montes más profundos en busca de alimento. «La floración en monte alto, jabín, dzalán, chacá y hasta en La Palma disminuyó demasiado», agregó.
En cuanto al impacto de esta situación en la producción local, Cab Puc estimó que la emigración de abejas ha alcanzado aproximadamente un 30% de la población de colmenas en el municipio. «Antes había alrededor de 3,000 colmenas en todo Morelos. De ellas, al menos 300 se han perdido por la emigración», indicó.
A la crisis ambiental se suma la económica, pues mientras los costos de los insumos y materiales han aumentado, el precio de la miel sigue sin ser rentable para los productores. «Iniciamos vendiendo el kilo a 20 pesos y ahora apenas lo logramos colocar en 27 pesos. No es negocio, pero las plagas y enfermedades en las colmenas continúan», lamentó.
Cab Puc advirtió que, de continuar esta tendencia, la apicultura podría convertirse en una actividad insostenible. «Muy pronto las abejas van a ser solo un patrimonio histórico, algo que pasó y no sucedió», concluyó.






















