En Quintana Roo la palabra “apagón” se ha vuelto parte del vocabulario cotidiano. No hablamos de un incidente aislado ni de una falla menor, sino de un problema estructural que golpea a miles de familias en todo el estado, con especial crudeza en el sur.
El 24 y 25 de marzo de 2025, un apagón masivo dejó sin electricidad a siete municipios: Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Cozumel, Isla Mujeres, Bacalar y Puerto Morelos. Las consecuencias fueron inmediatas: calles sin semáforos, comercios cerrados, daños a electrodomésticos y familias enteras sometidas a la incertidumbre de pasar horas a oscuras.
A esto se suman los apagones recurrentes en colonias de Cancún y Chetumal, donde los bajones de voltaje dañan equipos, los hospitales quedan vulnerables y las familias pierden alimentos por la falta de refrigeración. En comunidades rurales del sur, la situación es todavía más grave: transformadores viejos, cableado sin mantenimiento y cortes que duran hasta toda la noche.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) presume inversiones millonarias y promete subestaciones nuevas, redes modernizadas y transformadores. Incluso se anunció un plan de 188 millones de pesos para obras en varios municipios. Sin embargo, la realidad es que hasta ahora todo han sido anuncios en papel. Los hechos son otros: los apagones siguen, y cada vez con más frecuencia.
Este no es un problema municipal ni estatal: es un problema federal. Y es consecuencia directa de la política de la Cuarta Transformación, que bajo la bandera de la “austeridad republicana” sacrificó inversión en infraestructura eléctrica. La 4T presume ahorros, pero esos “ahorros” no iluminan las casas a oscuras ni garantizan el agua cuando las bombas no funcionan. La austeridad se tradujo en abandono, y ese abandono hoy mantiene al sur de Quintana Roo en penumbras.
Los quintanarroenses no piden milagros: exigen un servicio básico, confiable, digno de un país que se dice en transformación. La luz no es un lujo ni un favor; es un derecho y una necesidad. Ya basta de discursos y promesas a futuro: lo que urge son soluciones hoy.
Porque la única certeza que tenemos en este 2025 es que, mientras la CFE sigue anunciando planes, los apagones siguen dejando a oscuras a Quintana Roo.






















