JMM.-En una tradición que revive las raíces más profundas de la devoción católica, un grupo de antorchistas originarios de Yaxcabá, Yucatán, ha decidido regresar al origen de sus promesas anuales, recorriendo cientos de kilómetros a trote. En un tiempo donde la bicicleta y las motocicletas son la norma para estas peregrinaciones, estos devotos han elegido un camino más desafiante, guiados por su fe en la Virgen de Guadalupe.
Jorge Efraín Noh Yam, uno de los corredores, compartió su experiencia mientras descansaba en José María Morelos, Quintana Roo. “Venimos desde San Marcos 2, en el municipio de Yaxcabá. En cada lugar que llegamos nos reciben con mucha amabilidad. Aquí en la iglesia nos dieron un lugar para quedarnos, nos ofrecieron comida, y el trato ha sido muy bonito. Es algo que agradecemos mucho”, expresó con emoción.
El grupo, compuesto por siete jóvenes comprometidos con su fe, emprendió un recorrido de más de 600 kilómetros, enfrentando las inclemencias del tiempo y la dureza del camino, pero siempre impulsados por su devoción. “Aunque el 12 de diciembre es el día principal, nosotros veneramos a la Virgen todo el año. Esta promesa de correr sin bicicleta tiene un significado especial para nosotros”, añadió Noh Yam.
A pesar de la exigencia física, el grupo asegura que el viaje ha sido una experiencia enriquecedora. “Nos han tratado muy bien en cada comunidad que pasamos. Es algo inexplicable; la fe y la solidaridad de la gente nos animan a continuar. Algunos de mis compañeros llevan años haciendo estos recorridos, y cada vez es una oportunidad para renovar nuestra fe”, concluyó.
El acto de estos antorchistas nos recuerda que la verdadera esencia de la devoción radica en el sacrificio, la gratitud y la conexión espiritual que trasciende cualquier comodidad moderna. A trote firme, su promesa a la Virgen de Guadalupe se convierte en una fuente de inspiración para todos los que los observan en su andar.






















