JMM.-Extrovertido, popular y siempre ocurrente, Any Benites es un personaje muy conocido en José María Morelos. Su carisma lo ha llevado a ganarse un lugar en el corazón de muchos, aunque también es famoso por una lucha que hoy cuenta con orgullo: su batalla contra el alcoholismo.
Con una sonrisa franca y un humor que aligera hasta las confesiones más duras, Any relata cómo el alcohol entró a su vida a temprana edad, acompañado de amigos y anécdotas de juventud. «Nos creíamos invencibles. Entre libros de contabilidad y botellas de licor, pasé buenos y malos momentos con amigos como Ernesto y Juan Manuel en la desaparecida Academia Comercial de José María Morelos», recuerda con un tono nostálgico.
Sin embargo, los años no pasan en vano. Ahora, a sus cincuenta años, Any enfrenta achaques que lo llevaron a decir «basta». Tres meses han pasado desde que dejó el alcohol, una decisión que, según él, le ha cambiado la vida. “La lucha es dura, pero con voluntad, fe y un poco de empeño, se puede. Es increíble cómo el cuerpo te avisa cuando ya no puede más. Yo siempre decía que mi límite era cuando el dolor me ganaba, pero no siempre escuchaba”, admite.
Entre risas y con un guiño, confiesa que su vida de excesos le costó caro: “Me alejé de mi familia, perdí a mi esposa y a un hijo. Esas son cosas que pesan más que cualquier resaca. Ahora trato de enmendar lo que puedo, aunque sé que no será fácil”.
A pesar de las dificultades, Any mantiene su espíritu animado. Habla con cariño de sus días de estudiante, de las clases de lectura y redacción, y de sus compañeros, quienes compartieron con él más de una aventura. “Claro, también fuimos responsables de inducirnos al vicio entre nosotros”, dice mientras suelta una carcajada que contagia.
Hoy, su vida es un testimonio de cambio. Aunque el insomnio y el colesterol alto son recordatorios de los años de excesos, asegura que está enfocado en vivir mejor. “Es cuestión de frenar a tiempo, pedir ayuda y tener fe. Si yo puedo, cualquiera puede. Ahora trato de concentrarme en el presente y disfrutar las cosas simples”.
En un pueblo donde las historias se tejen con humor y tragedia, Any Benites es un recordatorio viviente de que nunca es tarde para dar un giro. Entre bromas y sinceridad, su relato inspira a quienes enfrentan batallas similares y demuestra que incluso los personajes más ocurrentes pueden encontrar en la voluntad su mayor fortaleza.






















