TULUM.— Organizaciones ambientales encendieron las alarmas ante una nueva solicitud presentada por la empresa Desarrollos Inmobiliarios Turquesa, responsable del complejo Eos Curio Collection by Hilton, que busca la autorización de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para construir una planta tratadora de aguas residuales y una planta desalinizadora dentro de la zona de influencia del Parque Nacional del Jaguar.
De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) publicada en la Gaceta Ecológica, el proyecto contempla una inversión cercana a 10 millones de pesos, de los cuales un millón se destinaría a medidas de mitigación ambiental. Según el documento, la empresa argumenta que las plantas son necesarias para garantizar el suministro de agua y el manejo adecuado de residuos del complejo hotelero, ante la falta de infraestructura de drenaje en Tulum.
Sin embargo, el emplazamiento propuesto, ubicado en la entrada del área natural protegida, ha generado preocupación entre ambientalistas, quienes advierten que la construcción de infraestructura de este tipo podría afectar el equilibrio ecológico de la zona.
“Se trata de un área de transición ecológica que funciona como una barrera natural para proteger la selva y los corredores biológicos que conectan con el sistema de cenotes y los ecosistemas del Caribe mexicano. Cualquier alteración en este entorno puede generar efectos irreversibles”, señalaron especialistas consultados.
El área alberga especies endémicas y en peligro de extinción, además de ser una zona de recarga del acuífero. Según los expertos, la instalación de una planta desalinizadora y de tratamiento en esta franja podría implicar riesgos de contaminación, sobreexplotación y fragmentación del hábitat natural.
El antecedente del desarrollo incrementa la desconfianza: en 2023, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) impuso una multa superior a dos millones de pesos a la misma empresa por iniciar obras sin autorización ambiental. Pese a ello, el proyecto continuó con inversiones privadas por más de 712 millones de pesos, destinadas a la construcción de cinco torres residenciales, un edificio de servicios y albercas de lujo.
Cabe recordar que en el perímetro del predio opera un destacamento de la Secretaría de Marina (Semar), instalado para reforzar la vigilancia ambiental del Parque Jaguar y prevenir obras irregulares dentro de su área de influencia.
El resolutivo de la Semarnat será clave para definir el futuro del desarrollo y sentar un precedente sobre los límites del crecimiento inmobiliario en Tulum, un destino que enfrenta la presión del turismo y la especulación territorial.
Mientras la empresa sostiene que las plantas buscan mitigar el impacto ambiental del proyecto, las organizaciones ecologistas insisten en que esta nueva fase representa un riesgo directo para la integridad del Parque Nacional del Jaguar, una de las últimas áreas de selva costera en buen estado de conservación en el Caribe mexicano.






















