Quintana Roo.— El aumento en la demanda de atención psicológica refleja un cambio en la percepción social sobre la salud mental, pero también evidencia la necesidad de atender a tiempo los problemas emocionales, especialmente entre adolescentes.
El especialista Ricardo Rovirosa Barrera señaló que cada vez más personas buscan apoyo psicológico, aunque aún persiste el estigma de que acudir a terapia es solo para casos graves. Indicó que gran parte de su trabajo se enfoca en la salud emocional de jóvenes.
Falta de comunicación, principal factor
De acuerdo con el especialista, uno de los principales problemas detectados es la falta de comunicación entre padres e hijos. Muchos adolescentes expresan sentirse ignorados o sin una red de apoyo familiar, por lo que recurren a amistades o a internet, donde pueden encontrar información errónea.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Entre los focos rojos, destacó el fenómeno conocido como cutting, una conducta en la que los jóvenes se realizan cortaduras en zonas poco visibles del cuerpo como antebrazos, costillas o piernas.
También advirtió sobre cambios de comportamiento, como el uso constante de ropa larga o muy holgada para ocultar lesiones, así como actitudes de aislamiento o alteraciones emocionales.
Tiempo de calidad, clave en la prevención
Rovirosa Barrera explicó que muchos conflictos familiares están relacionados con la falta de convivencia, ya que las largas jornadas laborales reducen los espacios de diálogo y debilitan el vínculo emocional.
Ante este panorama, recomendó a madres y padres priorizar momentos de calidad con sus hijos, aunque sean breves, para conocer su entorno escolar, sus intereses y su estado emocional.
Asimismo, subrayó que la orientación a padres durante los procesos terapéuticos es fundamental para fortalecer la comunicación familiar y prevenir conductas de riesgo en adolescentes.






















