El Punto Sobre la i
José María Morelos.— Un perro que deambula por calles del municipio fue observado con una herida severa en la cabeza, con presunta presencia de gusanos, lo que encendió alertas sanitarias y volvió a colocar en el centro del debate la aplicación real de la Ley de Protección Animal en Quintana Roo.
Personas que tuvieron contacto visual con el canino señalaron que la lesión presentaba signos compatibles con miasis, conocida comúnmente como gusano barrenador, una infestación parasitaria que se desarrolla en heridas abiertas y que, sin atención veterinaria inmediata, acelera el deterioro del animal hasta provocar la muerte.
El padecimiento no solo representa un riesgo grave para la vida del perro, sino que también puede convertirse en un foco de riesgo sanitario, al existir cercanía con personas y otros animales, favoreciendo la propagación de infecciones asociadas a este tipo de lesiones.
El estado en el que fue encontrado el animal hace presumir una agresión previa, cuya autoría hasta el momento se desconoce. De confirmarse, el hecho podría constituir un delito grave, ya que la legislación estatal sanciona el maltrato y la crueldad contra los animales como conductas punibles.
Ciudadanos que intentaron auxiliar al perro, proporcionándole alimento, dieron aviso a las autoridades para que se hicieran cargo del caso, ante la posibilidad de que, debido a la gravedad del daño, el animal tenga que ser sacrificado como medida de control sanitario.
Este caso vuelve a exhibir la brecha entre la ley y su cumplimiento. Mientras las normas existen, los hechos se repiten: animales lesionados, agresiones sin responsables y respuestas institucionales tardías o inexistentes.
En José María Morelos, como en otros municipios, la pregunta sigue abierta:
¿la protección animal es un compromiso real o solo letra muerta?
Porque cuando la omisión se normaliza, la crueldad también.
Ese es el punto sobre la i.






















