Chetumal.-La agresión sufrida por los periodistas Marco Barragán y Teodoro Gómez durante la reciente asamblea del Sindicato Único de Trabajadores del Congreso del Estado (SUTHCE) es un grave ataque a la libertad de prensa y a la transparencia en procesos sindicales. En el marco de la reelección de Mercedes Rodríguez Ocejo, la violencia hacia los reporteros sugiere una intolerancia hacia el escrutinio público y podría reflejar prácticas antidemocráticas.
La denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos de Quintana Roo es un paso importante, pero la falta de una respuesta contundente del sindicato plantea interrogantes sobre el respeto a los derechos humanos y a la democracia en Quintana Roo. Esta agresión no es un incidente aislado; forma parte de un patrón preocupante donde los periodistas enfrentan crecientes riesgos en el estado. Las autoridades deben actuar con firmeza para proteger la labor periodística y asegurar que la violencia contra comunicadores no quede impune, pues la libertad de expresión es un pilar fundamental para una sociedad democrática.
El silencio de Rodríguez Ocejo y su equipo agrava la percepción de falta de transparencia y podría minar la legitimidad de su liderazgo. Es necesario que se implementen medidas para proteger a los periodistas en este tipo de eventos, en un entorno donde la prensa es esencial para vigilar los procesos de poder y denunciar cualquier irregularidad.






















