Artesanos reportan menor demanda de flores, veladores y frutas para ofrendas; atribuyen la disminución a la situación económica y a cambios en las costumbres familiares.
JMM.– La tradición del Hanal Pixán se mantiene viva en los hogares del sur del estado, aunque este año con un impacto económico desfavorable para los productores locales.
Don Vidal Kú Salazar, artesano y cultivador de flores para ofrendas, advirtió que la venta de productos tradicionales ha disminuido notablemente en comparación con temporadas anteriores, afectando tanto la economía familiar como la local.
“El año pasado era diferente, la gente compraba más flores y productos para los altares. Ahora veo que muchos solo adquieren lo mínimo o llegan tarde”, comentó Don Vidal, quien desde hace décadas mantiene viva la tradición en su comunidad.
Menor consumo por factores económicos y cambios de hábitos
El artesano atribuyó la baja en ventas a factores económicos y a cambios en las costumbres, pues algunas familias han reducido el gasto destinado a las ofrendas para priorizar otras necesidades.
Aun así, aseguró que continuará preparando con esmero cada artículo, manteniendo la esencia del Hanal Pixán.
“Seguiré ofreciendo mis flores y veladores a quienes no dejan morir la tradición”, expresó.
Tradición y trabajo artesanal
Don Vidal produce cada artículo de manera artesanal, desde el cultivo de flores de temporada hasta la elaboración de jicaras y veladores, cuidando que cada pieza conserve la autenticidad de la celebración maya.
Su labor, explicó, no solo busca generar ingresos, sino también preservar un conocimiento ancestral que se transmite de generación en generación.
“Aunque venda menos, sigo enseñando a mis hijos y nietos cómo preparar los altares. Es nuestra identidad”, afirmó.
Piden apoyo a productores tradicionales
Autoridades locales han reconocido la necesidad de impulsar programas de apoyo a artesanos y productores tradicionales, con el fin de estimular la participación en festividades culturales y mejorar la comercialización de productos típicos.
Don Vidal confía en que estos esfuerzos puedan consolidarse y que la comunidad responda con mayor interés en los próximos años.
“El Hanal Pixán no solo es una ofrenda; es un momento de unión familiar y cultural que debemos mantener vivo”, concluyó.






















