“Más que un reconocimiento, es poner a José María Morelos en el mapa”
José María Morelos. – Desde una comunidad maya en el sur del estado, la voz de Ana Juana Bautista Escamilla ha logrado trascender fronteras y convertirse en símbolo de resistencia, conciencia y esperanza. La joven activista recibió el Premio del Orgullo en la categoría Activista en Campaña gracias a su proyecto Najil Xookil, iniciativa que impulsa la educación popular y la defensa de derechos humanos, alineada con la Agenda 2030.
“Este premio no lo tomo como un mérito individual, sino como una oportunidad para poner en el mapa a José María Morelos y demostrar que desde aquí también podemos generar cambios”, expresó Bautista Escamilla al recibir el galardón.
Formación y liderazgo
Su reciente trayectoria está marcada por procesos formativos de alto nivel. Este verano fue seleccionada para participar en el programa intercultural Colmex, impulsado por la Fundación Santander y Fundación CoFE, donde durante 13 días compartió con estudiantes de universidades interculturales de todo el país temas sobre políticas públicas, género y desigualdad educativa en el Colegio de México.
Más tarde, integró el selecto grupo de 14 jóvenes elegidos para el programa de líderes antirracistas organizado por Racismo MX en alianza con Nike y Netflix, enfocado en crear agentes de cambio con proyectos de incidencia social. A ello se suma su participación en “Voces que inspiran”, iniciativa internacional que capacitó a 30 jóvenes de Latinoamérica en liderazgo, gestión y comunicación transformadora.
Una voz desde lo personal hacia lo colectivo
El proyecto Najil Xookil ha tomado fuerza tras su designación como embajadora de la Agenda 2030 en Quintana Roo, y se perfila como una propuesta integral para la educación y defensa de derechos en comunidades mayas.
Para Bautista Escamilla, cada reconocimiento es también un recordatorio de sus orígenes:
“Yo crecí en espacios donde la violencia estaba normalizada. Fui víctima de sistemas de opresión, pero decidí no quedarme ahí. Busqué alternativas para que el acceso a los derechos humanos sea real para personas como yo y como tantas otras. Entre más personal es la lucha, más colectivo es el resultado”, relató.
Poner a José María Morelos en el centro
Consciente de que el reto va más allá de premios, la activista aseguró que lo importante es seguir abriendo espacios de diálogo y acción. “Hablar de lo que nos atraviesa es necesario, pero lo fundamental es preguntarnos qué podemos hacer y cómo podemos cambiar la historia”, afirmó.
Con su voz, Ana Juana Bautista Escamilla no solo eleva la bandera de la lucha antirracista y la defensa de derechos humanos, sino que también coloca a José María Morelos en el mapa nacional e internacional, como un municipio capaz de generar cambios desde sus raíces mayas.






















