TULUM, Quintana Roo.— Las altas temperaturas y las intensas sequías que golpean al sureste mexicano encendieron nuevamente las alertas para una de las especies más emblemáticas de la selva: los monos araña y monos aulladores, animales que en los últimos años han sufrido deshidratación, estrés térmico e incluso muertes masivas a causa del calor extremo.
Ante este panorama, la Profepa activó el Protocolo de Atención de Primates No Humanos, una estrategia nacional enfocada en rescatar, atender y rehabilitar ejemplares afectados por condiciones ambientales o actividades humanas.
Desde Tulum, la Fundación Santuario Akumal respaldó las acciones y destacó la importancia de actuar rápidamente para evitar más pérdidas de fauna silvestre en plena temporada de calor.
El jefe de conservación e investigación de la fundación, Oscar Monzón, explicó que el protocolo establece lineamientos claros sobre cómo actuar cuando un primate se encuentra herido, deshidratado o en riesgo.
“El protocolo define cómo actuar y quién debe intervenir cuando un primate se encuentra en peligro”, señaló el especialista.
Las acciones contemplan:
- rescate especializado,
- atención veterinaria,
- medidas de bioseguridad,
- manejo humanitario,
- y procesos de rehabilitación antes de una posible liberación.
Entre las especies protegidas destacan:
- el mono araña Mono araña,
- el mono aullador de manto Mono aullador de manto,
- y el mono aullador negro Mono aullador negro.
Especialistas recordaron que muchas de estas especies han resentido severamente:
- las olas de calor,
- la pérdida de hábitat,
- la deforestación,
- y la escasez de agua en zonas selváticas.
El protocolo también contempla la participación ciudadana. Las autoridades recomendaron no manipular a los animales en caso de encontrarlos en riesgo y reportar inmediatamente la situación a través del número:
- 800-PROFEPA (776-33-72),
o mediante las direcciones municipales de Ecología y Bienestar Animal.
La Fundación Santuario Akumal destacó que los espacios temporales de resguardo son fundamentales para reducir el estrés de los ejemplares y facilitar su recuperación antes de regresar a la vida silvestre.
En medio de una temporada considerada de alto riesgo climático, ambientalistas insistieron en que la rápida reacción ciudadana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para estos primates que forman parte esencial de las selvas del sureste mexicano.






















