Zona Maya, Quintana Roo. Las comunidades mayas de la región enfrentan una grave problemática: el reclutamiento de adolescentes por parte del crimen organizado. Jóvenes de apenas 13 años ya consumen alcohol y drogas, y muchos son captados para trabajar como halcones, mensajeros o sicarios en Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Bacalar.
El atractivo para estos jóvenes es la promesa de dinero rápido, alcohol y drogas, así como una falsa sensación de poder. Sin embargo, la realidad para ellos es una espiral de violencia, que a menudo termina en la cárcel o en la muerte.
Según el Sistema de Información Epidemiológica del Consumo de Drogas (SIECD), la edad promedio de inicio en el consumo de alcohol es de 14.9 años, pero en las comunidades rurales se han detectado casos desde los 11 años. A pesar de esto, no existen programas efectivos de prevención en lengua maya ni una vigilancia adecuada en los lugares que venden alcohol a menores.
La nota periodística subraya que mientras las autoridades hablan de «reconstrucción del tejido social», en la zona maya la pobreza, el abandono y la ausencia de oportunidades se han convertido en el caldo de cultivo ideal para que las mafias recluten a su próxima generación de operadores. Se concluye que el crimen organizado llega a estas comunidades antes que el Estado, utilizando a los jóvenes como «carne de cañón» en una guerra que no eligieron.






















