-Es la pregunta que se hacen los chetumaleños al enterarse que los terrenos fueron vendidos para instalar talleres del Tren Maya
Chetumal.- La tradicional Feria de Chetumal, creada por Decreto del 2 de agosto de 2006 por la entonces presidenta municipal Cora Amalia Castillo Madrid, vive momentos de agonía, a menos que reciba una buena dosis de oxigenación.
¿Por qué se dice esto? Simple. Si ya se vendieron los terrenos ubicados a la entrada de la ciudad -como se afirma para destinarlos a la construcción de los talleres de mantenimiento del Tren Maya- ¿en dónde se hará la feria?
Tal parece ser que la razón real por la que este año no se hizo, y por la que fiesteros y demás peregrinaron primero frente a la megaescultura y luego recibieron cobijo en Calderitas, fue que ya no había terreno. Ya estaba vendido, pues.
Y si no hay terreno, no habrá Feria. A menos, claro, que se rente o se adquiera una nueva propiedad, pero eso está en manos de las autoridades.
La Feria nació mediante un acuerdo firmado el 2 de agosto de 2006 por integrantes del entonces Cabildo que encabezó Cora Amalia Castilla. Fue la Feria de Chetumal “Diamante Sur”.
Su objetivo era el fomento cultural en todos sus ámbitos, costumbres, historia, tradiciones, así como promoción al desarrollo económico y turístico del Municipio de Othón P. Blanco, propiciando un espacio de recreación para sus habitantes y demás personas que la visiten.
Con el paso de los años, y de los presidentes municipales, llegó el 2016 con Luis Torres Llanes para convertirla en la Feria de la Frontera Sur, no con tan buena suerte, pues además de las leyendas que no le auguraban mucho éxito, se atravesó la pandemia por covid-19.
Hoy, con la mala noticia de la venta de los terrenos, entró en agonía.























