Efecto Mariposa
Amanece un día soleado, hace ya un buen rato que raya el sol; el “Micho”, un amigo al que se le conoce por sus habilidades para controlar la lumbre (incluso se fuma un cigarro mientras la lumbre ruge a unos centímetros), ya se encuentra en el potrero haciendo una guardarraya mientras nosotros preparamos los implementos agrícolas para el control del fuego: camioneta, tinaco Rotoplas de 500 litros, motosierra, bombas de aire y agua, mecánicas y manuales, machetes y arañas para realizar una quema controlada.
A eso de las ocho de la mañana regresa el “Micho” y nos informa que la guardarraya se encuentra lista, pues tan sólo son 10 hectáreas y nada puede salir mal; también notifica que el “Churro” se quedó en la parcela dando los retoques a la guardarraya, quitando cualquier rastro de hoja, raíz o madera que pudiera servir de combustible para que la lumbre “agarre” para donde quiera.
A eso de las 8:30 se inicia con la quema del potrero sin novedad. “Todo fuera de control”, bromea un tercero que llegó a eso de las 10 y media de la mañana.
La quema se realiza con calma, con una técnica que los “Michos”, han aprendido con la experiencia: mojan la guardarraya, seguida de otra persona (muy lentamente) echa el fuego a contra viento, otras dos personas (muy cerca de la segunda persona) van verificando que la lumbre avance por donde se requiere y apagando el fuego que no siga la trayectoria planeada; posteriormente alguien entra a la zona en llamas (que arde lentamente), echa otra lumbre paralela (de igual forma a contra viento), con la intención de abrir una brecha.
Una vez que la quema inicial forma una amplia guardarraya, se procede a echar fuego a los otros dos extremos, para que la lumbre corra a favor del viento, dicha llama toma gran vigor, formando remolinos de viento que devoran todo a su paso (Con lengüetazos de lumbre que superan los 20 metros) y en cuestión de unos 20 minutos el potrero está completamente quemado.
Se revisan todas las orillas, se apagan con abundante agua las chispas, brasas restantes, los troncos ardientes, retirando todo de la orilla y nos quedamos a la expectativa toda la tarde, mientras nos refrescamos de la intensa resolana con unas cervezas bien frías, contando anécdotas de quemas anteriores. Entrada la noche regresamos a nuestros hogares con la satisfacción de que el fuego fue completamente controlado, al otro día se contratará al “Micho” para que vaya a vigilar que no haya sorpresas.
La sorpresa nos la llevamos nosotros, pues a eso de las 11 de mañana el “Micho” -después de desesperados intentos de apaciguar la lumbre con un machete- alerta en la casa: “El fuego se reavivó en un potrero cercano y la lumbre ya está a incontrolable”, por lo que en minutos se arma una cuadrilla de 8 hombres que acuden con bombas, rastrillos y agua en abundancia, en cuestión de media hora sofocan el fuego. Lo que demuestra que el fuego es traicionero y no se puede en que está controlado.
Estas quemas se realizan periódicamente, tanto en potreros, guamiles, acahuales y tumbar para impulsar los cultivos de granos y pastos forrajeros, pues dependen del temporal, por lo que se realizan días antes de que caigan los primeros aguaceros.
Podemos observar que los incendios forestales en el sur de Quintana Roo se multiplican; pero si los hombres de campo pusieran más empeño a controlar sus quemas (como en el ejemplo anterior) no tendrían por qué ocurrir estos siniestros, bien mencionaba un campesino de la comunidad de Río Verde: “Tú podrás tener interés en la conservación de la selva, pero no todos realizan las quemas con esa honestidad y a la menor oportunidad, hasta pagan para que se aviven el fuego que supuestamente está controlado”, de esa forma la autoridad forestal no podría fincarles responsabilidades por un fuego que “ya está fuera de control”.
Los campesinos confían que 2020 será un año “normal”, como hace 20 años, cuando en los primeros días de enero las cabañuelas pintaban como iban a estar las lluvias de cada mes y para éste, por primera vez en muchos años, llovió con regularidad los primeros días, por lo que de conformidad a sus usos y costumbres pronostican que lloverá en los primeros días de mayo.
Por otra parte se esperaba la entrada del efecto climatológico conocido como el “Niño” al terminar el periodo de la “Niña”, sin embargo los vientos del Este han traído vientos con temperatura caliente dentro de lo normal y el Océano Pacífico ha mantenido temperaturas que oscilan en la regularidad, por lo que se prevé que la entrada del “Niño” no se dará este año y será benigno, con lluvias regulares e inclusive superiores a las de 2019.





















