La movilización está convocada para este miércoles 21 de octubre en Ciudad de México, con posibles protestas en otros estados. Los inconformes también reclaman desabasto de medicamentos y la salida del dirigente sindical Rafael Olivos Hernández.
Ciudad de México.— Trabajadores activos, jubilados y pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) preparan una nueva jornada de movilizaciones para este miércoles 21 de octubre, en medio de un creciente conflicto laboral por los salarios, las pensiones, las condiciones de trabajo y el funcionamiento de los hospitales públicos.
La principal manifestación está convocada a las 15:00 horas, con punto de reunión en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, en la capital del país. Los organizadores también contemplan protestas simultáneas en otras entidades, aunque su realización dependerá de la participación de los trabajadores de cada región.
El movimiento exige un incremento directo del 10 por ciento al salario tabular, al considerar insuficiente la propuesta negociada entre las autoridades del IMSS y la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).
Rechazan aumento salarial y exigen cambios en el sindicato
El conflicto se intensificó después de que los trabajadores rechazaran, mediante una consulta sindical, una propuesta de incremento global del 6.8 por ciento, integrada por un aumento del 2.9 por ciento directo al salario tabular y un 3.9 por ciento correspondiente a una prestación de apoyo para vivienda.
Para los inconformes, el incremento directo resulta insuficiente frente al aumento del costo de vida y las responsabilidades del personal que sostiene la atención médica en el país.
La inconformidad también alcanzó a la dirigencia sindical encabezada por Rafael Olivos Hernández, cuya destitución es una de las principales demandas del movimiento.
Los trabajadores disidentes solicitan la convocatoria a un Congreso Nacional Extraordinario del SNTSS para revisar la representación sindical y permitir la elección de nuevos dirigentes.
No solamente son los salarios: también faltan medicamentos
Las protestas han puesto sobre la mesa problemas que afectan tanto al personal médico como a los derechohabientes.
Entre los principales reclamos se encuentran la falta de medicamentos e insumos, la insuficiencia de personal, el deterioro de instalaciones hospitalarias y las condiciones en que médicos, enfermeras y trabajadores administrativos realizan sus actividades.
Los manifestantes también demandan garantías para acceder a pensiones dignas y modificaciones al sistema de jubilaciones.
Estas exigencias han ampliado el alcance del conflicto, que dejó de centrarse exclusivamente en una negociación salarial para convertirse en un cuestionamiento a las condiciones laborales y a la operación de los servicios de salud.
Gobierno federal abre negociación
Ante el rechazo de la propuesta salarial, el director general del IMSS, Zoé Robledo, anunció la instalación de una mesa de trabajo con representantes del sindicato para construir una nueva alternativa.
Las negociaciones buscan revisar las posibilidades de mejorar la oferta económica y atender otros planteamientos relacionados con las condiciones de trabajo.
Sin embargo, los trabajadores disidentes mantienen la convocatoria a la megamarcha y advierten que continuarán sus protestas mientras no existan respuestas satisfactorias.
La movilización del miércoles será una nueva prueba para las autoridades del IMSS, el sindicato y el Gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
El desafío no se limita a resolver una disputa salarial: también implica atender las denuncias de quienes trabajan diariamente en los hospitales y garantizar que el conflicto no termine afectando la atención de millones de derechohabientes.



