El autollamado “#DiputadoDelPueblo”, Saulo Aguilar Bernés, anda muy campante subiendo videítos a las redes porque repartió unas cuantas tortas afuera del Hospital General de Chetumal. Como si con eso ya hubiera resuelto los problemas del pueblo.
Claro, no está mal dar comida a la gente que sufre la espera por sus familiares enfermos. Una torta siempre llena y calma el estómago un rato. Pero un diputado no está para andar regalando tortas y tomarse la foto, está para gestionar espacios dignos, servicios de salud de calidad, medicinas suficientes y apoyos permanentes para quienes se la pasan horas afuera del hospital bajo el solazo o la lluvia.
Presumir en redes que “se mochó” con unos cuantos pesos —que ni se sabe si salieron de su cartera o del Congreso— es una burla. Porque mientras juega al buen samaritano frente a la cámara, la gente sigue igual: sin medicinas y con hospitales en condiciones deplorables.
Un verdadero representante popular no anda haciendo show con una torta en la mano. Para eso no te pagan, diputado. Menos circo y más resultados: eso sí haría honor a quien dice ser “del pueblo”.






















