TULUM.— Habitantes del municipio han expresado su inconformidad ante las recientes restricciones impuestas en el Centro de Salud local, donde únicamente se permite la atención médica de un solo niño por familia. La medida, implementada sin previo aviso, ha generado molestia y preocupación entre los usuarios, especialmente en familias con dos o más hijos enfermos.
De acuerdo con testimonios recabados, varios ciudadanos evitaron dar sus nombres por temor a represalias, pero coincidieron en que esta disposición representa una injusticia que incrementa el desgaste económico, físico y emocional de quienes dependen de este servicio. “Es injusto. Si tengo tres hijos enfermos, tengo que venir tres veces. ¿Y si no tengo para el pasaje o si trabajo? Simplemente no los atienden”, señaló una usuaria visiblemente afectada.
Además de esta limitación, el centro enfrenta una alta demanda que supera su capacidad. Según los usuarios, diariamente se reparten entre 20 y 40 fichas por turno, lo que genera largas filas desde la madrugada y deja a muchas personas sin posibilidad de ser atendidas. A esto se suma la escasez constante de medicamentos, obligando a los pacientes a adquirirlos por cuenta propia, lo que resulta inalcanzable para quienes viven al día.
El personal médico del centro reconoció que estas restricciones responden a una falta crónica de médicos, enfermeros y recursos operativos. La sobrecarga en las instalaciones y la limitada plantilla han obligado a priorizar la atención, aunque esto signifique excluir a parte de la población más vulnerable.
Ante este panorama, la ciudadanía lanzó un llamado urgente a las autoridades de los tres niveles de gobierno para que intervengan con soluciones concretas. Exigen la contratación de más personal, el suministro adecuado de medicamentos y una reorganización integral del modelo de atención. Insisten en que la salud no debe ser un privilegio ni una carrera contra el reloj.
El caso del Centro de Salud de Tulum no es aislado. Representa, advierten los usuarios, una muestra más del colapso progresivo del sistema de salud pública en muchas regiones del país, donde el acceso a este derecho básico sigue dependiendo de la suerte, la hora de llegada y la capacidad económica.























