El abandono de mascotas, la reproducción sin control y el crecimiento urbano mantienen como desafío la sobrepoblación canina en los 11 municipios del estado.
Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— En el marco del Día Mundial del Perro, Quintana Roo enfrenta uno de los principales retos en materia de bienestar animal y salud pública: el crecimiento de la población de perros en situación de calle. La problemática afecta a los 11 municipios y continúa poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades y de las organizaciones dedicadas al rescate animal.
Aunque en los últimos años se han reforzado las campañas gratuitas de esterilización, vacunación antirrábica y adopción responsable, especialistas consideran que estas acciones siguen siendo insuficientes frente al abandono constante de mascotas y la reproducción descontrolada de perros.
Cancún concentra el mayor número de reportes
De acuerdo con organizaciones protectoras y autoridades municipales, Benito Juárez, donde se ubica Cancún, concentra la mayor cantidad de reportes relacionados con perros callejeros debido a su elevada densidad poblacional, el crecimiento acelerado de asentamientos urbanos y el incremento de denuncias por abandono y maltrato animal.
Sin embargo, el problema también se ha convertido en un foco de atención para el sur del estado, particularmente en el municipio de Othón P. Blanco.
Chetumal enfrenta un problema persistente
En la capital del estado es frecuente observar perros deambulando por calles y avenidas, así como jaurías en colonias populares, terrenos baldíos y zonas periféricas.
Además, la falta de programas permanentes de control reproductivo y el abandono de animales continúan favoreciendo el crecimiento de la población canina en situación de calle.
Otro de los puntos críticos se localiza en las inmediaciones del relleno sanitario y en diversas comunidades rurales del municipio, donde los perros encuentran alimento con facilidad y posteriormente se desplazan hacia zonas habitadas.
Riesgos para la población
La presencia de perros sin supervisión representa diversos riesgos para la ciudadanía.
Por un lado, aumenta la posibilidad de accidentes de tránsito y ataques a peatones, ciclistas o motociclistas. Por otro, también constituye un potencial problema sanitario cuando los animales carecen de vacunación o atención veterinaria.
Organizaciones dedicadas al rescate animal han señalado que la capacidad operativa del Centro de Bienestar Animal resulta insuficiente frente al volumen de reportes relacionados con abandono, maltrato y animales agresivos.
En consecuencia, refugios independientes y voluntarios han asumido gran parte de las labores de rescate, atención médica y rehabilitación de perros abandonados.
La esterilización sigue siendo la principal solución
Veterinarios consultados sobre esta problemática coinciden en que retirar perros de las calles o realizar campañas esporádicas de captura no representa una solución de largo plazo.
Por el contrario, la experiencia internacional demuestra que el control de la sobrepoblación canina depende de programas permanentes de esterilización, identificación de mascotas, educación sobre tenencia responsable y sanciones efectivas contra quienes abandonan animales.
Asimismo, consideran indispensable fortalecer la cultura de adopción responsable y fomentar la participación ciudadana para reducir el número de perros que terminan viviendo en la vía pública.
Un desafío para todo Quintana Roo
El crecimiento urbano acelerado, la falta de esterilización oportuna y la escasa denuncia por abandono han impedido reducir significativamente la población de perros en situación de calle en Quintana Roo, pese a los esfuerzos emprendidos por los municipios.
En el marco del Día Mundial del Perro, especialistas y asociaciones protectoras coincidieron en que el reto no solo consiste en rescatar animales, sino en prevenir el abandono y promover una cultura de responsabilidad entre los propietarios.
Finalmente, advirtieron que mientras Cancún concentra el mayor número de casos por su tamaño poblacional, Chetumal mantiene un desafío permanente que requiere la participación coordinada de autoridades, organizaciones civiles y sociedad para evitar que la sobrepoblación canina continúe convirtiéndose en un problema de salud pública y bienestar animal.






















