Ya casi no queda militancia en el partido tricolor, aunque digan lo contrario sus dirigentes, que hoy mas que nunca su estructura esta más fuerte que nunca, esto es una falacia, ya que la desbandada de militantes es cada día mayor al no ver un futuro claro en esa agrupación política que se cae a pedazos.
Ayer el diputado Carlos Hernández Blanco abandonó el barco, el cual desde que perdieron la gubernatura en el 2016 a manos del expriista Carlos Joaquín González, se hundió peor que el mítico Titanic.
Dicen que el pez por la boca muere, en la XVI Legislatura en Quintana Roo, el tricolor fue favorecido con dos diputaciones Hernández Blanco y Judith Rodríguez Villanueva, cuando su compañera de bancada renunció al PRI, Hernández Blanco la catalogó como desagradecida, hoy cae mas pronto un hablador que un cojo al seguir por el mismo camino.
El que hizo toda su vida política en ese partido, inició en 1980. Siendo secretario particular de los exgobernadores Miguel Borge Martín y Mario Villanueva Madrid. También diputado local en dos ocasiones.
Presidente Municipal de Cozumel. Secretario estatal del Trabajo y Previsión Social, delegado del Instituto de Salud y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), así como dirigente municipal del PRI en Cozumel y presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) en Quintana Roo, hoy argumenta que su salida se debe a la falta de oportunidades de trascendencia. Válgame Dios.
La realidad es que quiere seguir mamando de la ubre gubernamental y desde que llegó al Congreso del Estado, a estado coqueteando con los guinda, ahora, que ve que todo está perdido en él PRI, ha decidido sumarse al proyecto de Mara Lezama.





















