Antes rifaban las candidaturas en Morena para los puestos de elección popular, ahora como perros se pelean el hueso que les garantice disfrutar de las mieles del poder y sus jugosos sueldos, donde quedó la 4T, solo demuestran su avaricia y que son más de la misma corrupción que imperó con el PRI en 80 años.
Para evitar golpeteos entre sus mismos integrantes y opositores, los del partido del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), aguantaron hasta lo último la lista de candidatos a las diputaciones, muy buena estrategia la que implementó el comité estatal.
Recuerdo que con una tómbola se entregaban las candidaturas plurinominales, así como lo lee amable lector, en rifa, ya que con esas bases inició el proyecto de Andrés Manuel, el que tenga suerte, salía afortunado y podía sacarse el premio mayor sin comprar boleto, ósea una candidatura plurinominal, solo tenían que ser militantes.
Los únicos dos que corrieron con esa suerte fueron los diputados, Juan Ortiz Vallejo y Silvia de los Ángeles Pech Vázquez de la XV Legislatura (2016-2019), que se sacaron las plurinominales en la tómbola y les alcanzó el voto del pueblo para disfrutar las mieles del poder, por tres años, situación que nunca se imaginaron gozar.
A raíz del auge del presidente Andrés Manuel López Obrador, que en el 2018 cando ganó la presidencia y comenzaron a mostrar el musculo en las elecciones federales y estatales, aunado a la debacle del PRI, la desbandada de personajes de dudosa reputación comenzó como ratas que huyen cuando se hunde el barco, comenzaron arribar al partido guinda.
La tómbola la mandaron a un rincón a que le cayera el polvo, se olvidaron de ella y ahora las candidaturas se venden al mejor postor, olvidando esos principios que pregonaba Andrés Manuel, de no robar, no mentir y no traicionar. Han desaparecido y ahora hacen todo lo contrario.





















