Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— Chetumal ya tiene una infraestructura deportiva que hace apenas unos años parecía difícil imaginar en la capital del estado: una pista de atletismo con certificación internacional, equipada con tecnología de una de las empresas más reconocidas del mundo.
La nueva instalación de la Unidad Deportiva Bicentenario es la primera pista certificada de Quintana Roo y de la Península de Yucatán. Su superficie fue instalada por MONDO, firma especializada que también participó en el equipamiento de la pista utilizada en los Juegos Olímpicos de París 2024.
La obra merece reconocimiento.
Pero la inauguración apenas representa el comienzo.
Porque una infraestructura de nivel internacional no se justifica únicamente por la calidad de sus materiales ni por las fotografías del día en que corta el listón.
Se justifica por lo que produce después.
Y ahí comienza el verdadero desafío para Quintana Roo.
De tener una pista a convertirse en sede
Durante años, Chetumal tuvo limitaciones de infraestructura para aspirar a competencias atléticas de mayor nivel.
Hoy una parte importante de ese obstáculo desaparece.
La capital cuenta finalmente con una instalación preparada bajo estándares internacionales, pero tenerla no significa automáticamente que llegarán campeonatos nacionales o internacionales.
Esos eventos habrá que buscarlos.
La Comisión del Deporte de Quintana Roo tendrá que sentarse con asociaciones y organismos deportivos para construir una agenda que convierta a Chetumal en sede permanente de competencias, concentraciones y campamentos de preparación.
Porque el peor escenario sería tener una pista extraordinaria utilizada solamente para entrenamientos cotidianos y algunas competencias estatales.
La inversión debe producir derrama
Existe además una oportunidad económica.
Una competencia nacional puede movilizar atletas, entrenadores, jueces, familiares y personal técnico.
Todos necesitan hospedaje, alimentación, transporte y otros servicios.
Eso significa habitaciones ocupadas, restaurantes con clientes y movimiento para comercios locales.
En una capital que durante décadas ha buscado alternativas para diversificar una economía fuertemente ligada a la administración pública y al comercio, el turismo deportivo puede convertirse en un nicho complementario.
Pero eso tampoco sucederá por decreto.
Chetumal tendrá que demostrar capacidad logística, conectividad, oferta hotelera, servicios médicos y organización.
La pista abre la puerta.
Ahora hay que conseguir que los eventos crucen por ella.
85 millones que deben explicarse correctamente
Hay también un dato que merece precisión.
La inversión superior a 85 millones de pesos mediante EFIDEPORTE difundida durante la inauguración no corresponde exclusivamente a la pista.
El proyecto integral incluyó además la construcción del segundo edificio del Centro Estatal Deportivo de Alto Rendimiento de Chetumal, con 30 habitaciones; la rehabilitación del gimnasio de halterofilia y la modernización de la alberca semiolímpica.
Es una inversión considerable en infraestructura deportiva.
Precisamente por eso debe generar resultados considerables.
¿Quién cuidará la pista?
Otro asunto comenzará cuando terminen las ceremonias: el mantenimiento.
Una superficie especializada requiere conservación y vigilancia para mantener sus características técnicas.
El Gobierno del Estado deberá garantizar presupuesto, personal y programas preventivos para evitar una historia demasiado conocida en la administración pública: instalaciones modernas que después comienzan a deteriorarse por falta de mantenimiento.
Construir infraestructura cuesta millones.
Conservarla durante años requiere planeación.
Una pista internacional necesita atletas
Pero quizá la discusión más importante no sea económica.
Es deportiva.
De poco servirá ofrecer una superficie de estándares internacionales si los jóvenes quintanarroenses continúan enfrentando dificultades para desarrollar carreras competitivas.
La pista debe acompañarse de entrenadores especializados, detección de talentos, competencias escolares, fogueo nacional, medicina deportiva y apoyos para que los atletas puedan viajar a competencias.
Porque una pista no produce campeones.
Los producen los procesos.
La infraestructura únicamente crea las condiciones para que esos procesos puedan desarrollarse.
Una oportunidad para el sur
Chetumal tiene además una ventaja geográfica.
Una infraestructura de estas características puede convertirse en punto de entrenamiento y competencia para atletas del sureste mexicano y eventualmente del Caribe y Centroamérica.
Pero para lograrlo habrá que promocionarla.
No basta con decir que Chetumal tiene una pista internacional.
Hay que conseguir que federaciones, entrenadores y atletas quieran utilizarla.
Y ahí aparece nuevamente la necesidad de una estrategia.
El éxito se medirá después
La inauguración permite presumir una obra.
Los resultados permitirán presumir una política deportiva.
Dentro de algunos años tendremos mejores elementos para juzgar si esta inversión cumplió su objetivo.
¿Cuántas competencias nacionales llegaron a Chetumal?
¿Cuántos atletas entrenaron aquí?
¿Cuántos deportistas quintanarroenses alcanzaron competencias nacionales e internacionales?
¿Cuántas concentraciones se realizaron?
¿Cuánta derrama económica dejaron?
¿En qué condiciones se encuentra la pista después de cinco años?
Esas serán las preguntas importantes.
Porque el verdadero éxito no será poder decir que Chetumal tiene una pista similar a las utilizadas en escenarios olímpicos.
Será conseguir que esa infraestructura produzca atletas, competencias, visitantes y oportunidades.
La pista ya está.
La inversión también.
Ahora comienza la parte más difícil:
convertir una obra de talla internacional en resultados de talla internacional.






















