Bacalar, Quintana Roo – En un emocionante encuentro que quedará grabado en la historia del deporte quintanarroense, el diamante «Serapio Flota Mass» de Bacalar fue escenario de un partido amistoso de softbol dedicado a conmemorar la memoria y legado de dos figuras icónicas del beisbol y softbol local: Pedro Almeida (QEPD) y Máximo Almeida, cariñosamente conocido como «papá Maxo».

Organizado por Beto Arana, junto con familiares y amigos de los homenajeados, el evento capturó la esencia del softbol con una celebración que incluyó a los mejores talentos de la región, demostrando la rica tradición deportiva de Quintana Roo. El partido contó con el respaldo de la Dirección de Cultura, Educación, Juventud y Deporte de Bacalar, bajo la coordinación de Eduardo Vázquez Lagos, y el apoyo empresarial de David Andrade, consolidando un esfuerzo comunitario para honrar a estas leyendas.
Los peloteros Máximo G Almeida, Raúl Omar Peraza Marrufo, y Julián Montalvo, junto a otros destacados jugadores, se aseguraron de que la fiesta pelotera fuera un éxito rotundo. El evento no solo celebró el deporte, sino que también sirvió como un momento de unión y reconocimiento a las contribuciones de Pedro y Máximo Almeida al softbol y beisbol en la región.
El encuentro reunió a un impresionante elenco de jugadores que acudieron en masa a la laguna de los siete colores para participar en este homenaje:
- Pablo Hernandez
- Nicolas Perez Cen
- Hector Romero
- Fer Almeyda
- Ricky Almeyda
- Josue David Hernández
- Carlos Mendoza
- Jorge Rangel Parrilla
- Adrian Chi
- Pepe Elias Nivon
- Raúl Peraza Almeyda
- Raúl Flores
- Alvaro Irigoyen
- Victor Guzmán
- Francisco Miguel Escalante
- Emiliano Fernández
Este juego simbólico no solo rindió honor a quienes lo merecen, sino que también reafirmó el compromiso de la comunidad con el legado deportivo de Quintana Roo. Al finalizar el partido, se llevaron a cabo actos conmemorativos donde se entregaron reconocimientos a Máximo Almeida «papá Maxo» por su trayectoria, mientras que Pedro Almeida fue recordado con aplausos que resonaron «hasta el cielo», en un emotivo gesto que seguramente llenó de orgullo y alegría a todos los presentes.





















