Por Malixpek
La pérdida de una vida, de por sí, es lamentable; pero lo es aún más la pérdida de una vida infantil, con un futuro por delante, truncada por la negligencia profesional, y la desverguenza de quienes deben cuidar de las personas.
La muerte de una menor tras ser atrapada por un elevador en el Hospital del IMSS en Playa del Carmen, no sólo cimbró a la sociedad playense y quintanarroense, sino que se convirtió inmediatamente en un escándalo internacional.
Excepto en un lugar, el Ayuntamiento de Solidaridad que encabeza Lili Campos Miranda. Ahí se hizo mutis, silencio total. Las autoridades municipales miraron para otro lado, total no era su problema, ni su competencia, argumentó la alcaldesa.
No ni será la primera vez que Lili Campos haga la “vista gorda”. Lo ha hecho siempre, por ejemplo, no ha visto ni verá las más de 50 ejecuciones en Solidaridad; tampoco ve la descomposición del frágil tejido social que ya derivó en más de 40 suicidios.
No ve las el abuso y brutalidad policiaca contra las vendedoras ambulantes que ella despectivamente llama “marías”; no ve el abuso policial contra las familias playenses durante los desalojos.
La que dice que trabaja como presidenta, no ve las colonias marginadas: Cristo Rey, In House, Las Torres, Los Faisanes donde la miseria campea y los maleantes también.
Lili Campos no ve las quejas de los empresarios por extorsiones y cobros de derecho de piso; como tampoco ve la corrupción al interior de su propio gabinete.
Una presidenta ciega no nos sirve para nada.
¿Qué es lo que si ve la presidenta?
Por lo pronto, tampoco vio que ayer una niña falleció trágicamente en el hospital del IMSS. Todos lo vimos, lo mismo que vimos la desverguenza del Seguro Social al deslindarse de los hechos,.
Pero de la alcaldesa de Solidaridad, lo único que recibimos fue mutis, un mutis criminal.
Hasta la próxima.





















