En sus primeros cuatro años de gobierno, Beto Borge ha negociado y creado alianzas con grupos políticos para garantizar la gobernabilidad y para que Quintana Roo continúe en el camino del desarrollo social y económico, pero su confianza la depositó en un “puñado” de jóvenes político quintanarroenses con quienes se apoya para que los programas y proyectos de gobierno lleguen a lo largo y ancho del Estado.
A excepción de Carlos Cardín Pérez y Pedro Flota Alcocer, el resto del equipo de “operadores” de Beto Borge es integrado por jóvenes, cuyos nombres apenas surgieron en el presente sexenio.
Por ejemplo: Israel Radilla Hernández es el principal operador político que tiene Betoborge en los menesteres del campo, de manera especial en la zona cañera y rural del sur de Quintana Roo.
Raúl Labastida Mendoza, quien es el asesor de asuntos jurídicos, es junto a Lino Magos, los responsables de darle forma a las cuestiones legales que autoriza el mandatario estatal.
Raymundo King de la Rosa y José Luis Toledo Medina, son los hombres que escucha Beto Borge sobre las cuestiones políticas del ámbito nacional.
Pedro Flota Alcocer es el operador que tienen Betoborge para cuestiones legislativas y, también, el responsable de interactuar con las cámaras empresariales.
Carlos Cardín Pérez, el famoso “Caballo”, quien aun cuando es un “joaquinista” abierto, es quien funge como apoyo de Beto Borge para cuestiones sindicales y organizaciones no gubernamentales (ong´s).
Armando Álvarez, el subsecretario de asuntos políticos de la Secretaría de Gobierno es gente de confianza de Beto Borge y mediante su figura mantiene el pulso de lo cotidiano que acontece en la zona maya, es decir, en José María Morelos y Felipe Carrillo.
José de la Peña, es el actual secretario del ayuntamiento de Benito Juárez y con quien Betoborge interactúa para que aterricen proyectos del gobierno federal y estatal en Cancún.
Juan Carrillo Soberanis, el actual diputado local es el operador de Beto Borge en la zona norte del Estado con los grupos políticos al interior del PRI y de otras fuerzas políticas.
Fabián Vallado, aun cuando los politólogos insisten en crear conflicto entre él y Betoborge, lo cierto es que conserva la amistad y la confianza del mandatario a tal grado que continúa recibiendo encomiendas para resolver conflictos y situaciones extras del ejercicio gubernamental.
Y por último, Isaías Capeline, la “oreja” de Beto Borge, sigue gozando del respaldo del gobernador para reportar cualquier incidencia que surja en suelo quintanarroense.
La mayoría de los antes citados no ocupan posiciones relevantes dentro el organigrama de los tres poderes que integran el Estado, pero sin temor a la equivocación, juegan un papel preponderante en el acontecer de Quintana Roo, son personas mediante las cuales Betoborge manda mensajes y ejecutan acciones.





















