• Al interior de ese partido se vive en unidad, pero por fuera las aguas están agitadas. Buscan el naufragio de la 4T
El reciente proceso interno para la renovación de la dirigencia estatal del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) deja algunas lecciones que merecen ser revisadas de forma pausada y con mayor objetividad, lejos del apasionamiento político que se vive actualmente.
La elección de los dirigentes se realizó en un ambiente de unidad y consenso al interior de Morena. Por primera vez no hay confrontaciones ni se revienta un proceso de elección. Tampoco se han recibido impugnaciones.
Es claro que las críticas son de fuera y se percibe que son de sus opositores, como primera respuesta y ataque para querer debilitar, resquebrajar desde ahora la unidad, que es el valor político más importante en esta nueva era para Quintana Roo.
Tal parece que el objetivo central es buscar dañar la imagen de la gobernadora electa, al intentar señalar que el partido Morena, del que viene, es autoritario e impone liderazgos. Sin embargo, sus seguidores afirman que la 4T está más fuerte que nunca alrededor de Mara Lezama.
Otro punto a análisis: El sur ha reclamado, tantas veces, ocupar los espacios que les corresponden. Ahora tiene la dirigencia estatal en manos de una mujer de la zona maya.
Y al intentar contextualizar las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador a la pregunta expresa “del nepotismo en general señor Presidente”, es contundente que AMLO respondió de forma general, en el sentido de la filosofía de la 4T y sus motores de cambio. Jamás señaló específicamente a nadie de Quintana Roo.
Así están las cosas en el ambiente político actual, en donde las sensaciones y susceptibilidades están a flor de piel.





















