En el escenario político de Quintana Roo, particularmente en Lázaro Cárdenas, el fenómeno de las ausencias en actos de respaldo a precandidatos se ha convertido en un tema recurrente y digno de análisis. Recientemente, Ismael Moguel Canto, conocido como «Mayito» y siglado por el Partido del Trabajo (PT), recibió el «espaldarazo» en su camino hacia la candidatura. Sin embargo, este acto también estuvo marcado por notables ausencias, un patrón que parece repetirse en la coalición «Seguimos Haciendo Historia».
La presencia de solo dos de los cuatro dirigentes estatales de la alianza —Johana Acosta de Morena y José Monroy del MAS— deja entrever una posible fractura o falta de cohesión dentro de la coalición. Las ausencias de Renán Sánchez Tajonar del PVEM y Gerardo Rodríguez del PT, este último perteneciente al mismo partido que Moguel Canto, plantean interrogantes sobre la unidad y el apoyo real detrás de su precandidatura.
A esto se suma la falta de asistencia de figuras políticas locales importantes como el presidente municipal, Emir Bellos, y otros exaspirantes como Nivardo Mena y Emilio Jiménez. Estas ausencias no solo reflejan la complejidad de las dinámicas internas de la coalición, sino que también podrían interpretarse como un reflejo del estado actual de la política en Quintana Roo, donde las alianzas y el apoyo pueden ser tan fluidos como inciertos.
Estos actos de «espaldarazos» y las ausencias que los acompañan deben ser vistos no solo como eventos aislados, sino como parte de un panorama político más amplio en el que la estrategia, las alianzas y las lealtades están en constante evolución. La política quintanarroense, especialmente en la ruta hacia las elecciones, es un tablero de ajedrez donde cada movimiento, presencia y ausencia, tiene un significado que va más allá del acto en sí.
Para los observadores y la ciudadanía, este panorama reitera la importancia de la transparencia, la cohesión y la claridad en los procesos políticos. En un momento en que Quintana Roo enfrenta desafíos significativos, tanto a nivel local como estatal, la unidad y el apoyo decidido a los precandidatos son fundamentales para presentar propuestas sólidas y coherentes que respondan a las necesidades de la población.
En última instancia, las ausencias en estos actos de apoyo no solo hablan de las dinámicas internas de las coaliciones y partidos, sino que también plantean preguntas sobre la confianza y el compromiso de cara al futuro político de Quintana Roo. La política, después de todo, es un reflejo de las prioridades, valores y aspiraciones de una sociedad, y como tal, debe ser un ejercicio de presencia, participación y, sobre todo, responsabilidad.






















