Columna Fe de Erratas
Por Mario Hernández
Aprovechando que la atención de los mexicanos permanece fija en el Estado de Guerrero, la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CMIC) en Quintana Roo pretende la demolición económica de los volqueteros quintanarroenses.
Con zapatillas de ballet, caminando de puntas para evitar fragores que alerten a sus víctimas, la delegación de la CMIC desea aniquilar a la membresía sindical de los transportistas de materiales para la construcción.
Amantes del billete, al fin y al cabo organismo empresarial, de entrada los cemicos montaron dos tarifas para el pago de trámites. Para el norte del Estado, 2 mil pesos y mil 500 para los interesados del sur de la entidad.
Según un documento firmado por el gerente general, Carlos Eliezer Tello Moguel, dirigido a los afiliados a esa Cámara, la solicitud fue enviada al Congreso del Estado, en donde piden que los diputados modifiquen la Ley de Tránsito, Transporte y Explotación de Vías Terrestres y Carreteras, para que los constructores prescindan de los servicios de los transportistas organizados.
El directivo mencionado también revela que la exigencia fue planteada al director de Comunicaciones y Transporte de la SINTRA, Javier Cetina González, quien de acuerdo al mismo escrito, “accedió” a que le entreguen los expedientes de los solicitantes, mientras la legislatura da curso a la petición.
Y para no perder tiempo y presionar a la XIV Legislatura del Congreso del Estado, enumeran los documentos que deben contener los expedientes: catorce en total.
Pero, ¿en qué consiste el privilegio que demandan los empresarios cemiquenses? Casi nada. Califique usted:
“…que las empresas constructoras puedan obtener Permisos Anuales y con cobertura en toda la Entidad, de los vehículos de carga, propiedad de las mismas y para transporte de los materiales de construcción…”
El argumento que exponen es que, haciendo a un lado a los sindicatos de transportistas, ellas (las empresas de la construcción inscritas en el padrón de la CMIC- podrán “cumplir en tiempo y forma con los compromisos establecidos en los Contratos de Obra Pública”.
En decir, con términos desprovistos de diplomacia, la delegación de la CMIC quiere quitarle a los transportistas una de sus principales afluentes de trabajo.
Así, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción está próxima a enriquecer sus valores -solidaridad, justicia y equidad, racionalidad, eficiencia, subsidiaridad, bien común, responsabilidad, honestidad, veracidad, lealtad, respeto mutuo, eficiencia en el trabajo y proporcionalidad- con un nuevo concepto: despojos de fuentes de ingresos de transportistas sindicalizados.
Posdata: A partir de esta fecha (martes 28 de octubre), un servidor comienza a colaborar en el equipo editorial del puntosobrelai y cuyas columnas, “Fe de Erratas”, podrá Usted leerla los martes y viernes venideros.





















