Aunque el proceso electoral de 2027 todavía parece lejano en el calendario oficial, en Othón P. Blanco la sucesión municipal ya comenzó a moverse silenciosamente entre grupos políticos, operadores territoriales y estructuras partidistas que empiezan a medir fuerza rumbo a la renovación de la presidencia municipal-
Dentro de ese escenario, dos nombres comienzan a sobresalir por encima del resto: Luis Gamero Barranco y Alejandro “Alex” Alamilla Villanueva.
Ambos perfiles, provenientes del bloque político afín a Morena y a la estructura de la Cuarta Transformación en Quintana Roo, aparecen hoy como los de mayor crecimiento territorial, presencia pública y capacidad de posicionamiento para ser candidato para la presidencia municipal de OPB.
Luis Gamero Barranco lleva ventaja, experiencia política y conocimiento electoral. Su paso como candidato a la presidencia municipal de Othón P. Blanco y su actual posición dentro del Ayuntamiento le permiten mantenerse vigente en la operación política de la capital.
Gamero conoce las colonias, los liderazgos comunitarios y el desgaste histórico de los gobiernos municipales en Chetumal. Además, conserva cercanía con sectores de Morena que aún lo consideran uno de los perfiles más competitivos para intentar recuperar estabilidad política en un municipio.
Sin embargo, el crecimiento más interesante dentro del tablero político lo protagoniza Alejandro “Alex” Alamilla Villanueva.
Desde el ICAT Quintana Roo, Alamilla ha comenzado a construir una narrativa distinta: menos confrontativa, más institucional y enfocada en cercanía social, capacitación y presencia.
Aunque hace poco no figuraba entre los aspirantes naturales a la alcaldía de OPB, hoy empieza a posicionarse como una figura emergente con capacidad de conectar tanto con estructuras gubernamentales como con sectores ciudadanos que buscan perfiles menos desgastados políticamente.
En la práctica, Alex Alamilla representa algo que Morena necesita urgentemente en Chetumal: renovación sin ruptura.
Su crecimiento no ha sido estridente ni mediático, pero sí constante. Y en política local, muchas veces los perfiles que avanzan sin ruido son los que terminan llegando más lejos, aquí un claro ejemplo.
Además, dentro de diversos grupos morenistas comienza a consolidarse la percepción de que la verdadera competencia interna podría terminar concentrándose precisamente entre Gamero y Alamilla, desplazando a otros aspirantes que todavía no logran construir posicionamiento sólido fuera de redes sociales o círculos burocráticos.
El reto para ambos será distinto.
Gamero necesita demostrar que representa algo más que continuidad política dentro de grupos ya conocidos.
Alamilla, por su parte, deberá probar que su crecimiento puede traducirse en estructura electoral real y operación territorial suficiente para competir en un municipio donde las elecciones se ganan casa por casa.
Mientras tanto, en Othón P. Blanco el ambiente político comienza a calentarse mucho antes de tiempo.
Porque aunque oficialmente todavía no hay campaña, la sucesión ya empezó. Y hoy, dentro de Morena, los nombres que son claros: Luis Gamero Barranco y Alex Alamilla.






















