¡Vaya, vaya! La diputada federal, Marybel Villegas Canché, ha vuelto a demostrar su propensión a la desinformación y su habilidad para el espectáculo político. En su más reciente conferencia de prensa, con motivo de anunciar su próximo informe legislativo aprovechó una vez más, para hacer politiquería barata.
Ahora se enfoco en cuestionar las fotomultas y no solo reveló un desconocimiento flagrante del sistema, sino que también destacó su afán por ganar protagonismo a expensas de la inteligencia ciudadana.
Villegas, en una sorprendente declaración durante una conferencia de prensa, expresó su “sorpresa” al enterarse de la propuesta para implementar multas a través de fotografías en Quintana Roo, rematando que es un modelo que la presidenta Claudia Sheinbaum eliminó en la Ciudad de México por tratarse de un «negocio». Sin embargo, los hechos cuentan una historia diferente. En 2019, Sheinbaum no abolió las fotomultas; lo que hizo fue transformarlas en un sistema de fotocívicas con el objetivo de promover una cultura vial más consciente y prevenir accidentes.
El sistema en CDMX, ahora gestionado por la jefa de gobierno Clara Brugada, no solo sigue existiendo, sino que ha sido tan efectivo que permanece en vigor. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha avalado la constitucionalidad del sistema, que incluye tanto fotocívicas para educar y advertir como sanciones económicas para infracciones graves. Su eficacia es evidente cuando consideramos que una de cada tres muertes por accidentes de tránsito en México es por el exceso de velocidad, una tragedia que estos sistemas buscan mitigar.
Villegas, al ignorar o distorsionar estos hechos, no solo pasa por alto una parte vital de la discusión actual sobre seguridad vial, sino que también utiliza argumentos falaces para alimentar su carrera política, especialmente con miras a la contienda del 2027. En lugar de enfocarse en temas de real importancia para la comunidad, aprovecha los reflectores para hacer politiquería barata, dejando claros sus intereses personales sobre el bienestar público.
Este tipo de maniobras políticas son no solo dañinas, sino peligrosamente negligentes. Si Villegas tiene intenciones sinceras de mejorar la vida de los quintanarroenses, debería empezar por informarse adecuadamente y hacer un uso responsable de la tribuna pública que se le ha concedido. Es tiempo de exigir a nuestros representantes un grado de seriedad y compromiso real con los problemas que afectan significativamente a la sociedad, más allá de sus ambiciones personales de poder.
La política siempre debe priorizar el bienestar social y la seguridad ciudadana, al menos así lo ha puntualizado la política de la 4T, de donde Villegas Canché se ha puesto su última camiseta, -luego de vestirse de prácticamente todos los partidos políticos en Quintana Roo-, y no sobre los intereses personales y las agendas políticas a largo plazo.
Habría que recordarle a la diputada federal, que la información y el conocimiento es poder, por ende, la improvisación es un lujo que no se puede permitir.





















