Por: Jesús Amador
José María Morelos.- Hasta el miércoles pasado dudaba que en mi amado Quintana Roo existiera personas filantropicas, pero ya comprobé la existencia de uno (seguramente habrá más), es un descendiente indígena que ha aprovechado las benevolencias de la vida para trascender en el plano profesional y apoyar a sus consanguíneos.

Admito, acepto que hasta antes de está semana era uno de esos incrédulos que dudaban de la existencia de personas que se «quitan la playera» por un amigo, pero he corroborado que si existen.
Mi incredulidad me hizo recorrer más de 300 kilómetros para corroborarlo, acudí al mismísimo corazón de la zona maya (alcaldía de Sabán), un lugar épico y marcado por la historia debido a la rebeldía que traen desde sus ancestros, para verlo.
¿Conocen alguien que tenga la osadía de «regalar» o donar medio millón de pesos del ahorro familiar para la construcción de una aula escolar? Yo sí, fui testigo de como el joven Francisco «Xiximak» Puc lo hizo.
‘A principios de año vine a mi antigua escuela (colegio de Bachilleres de Sabán) y tristemente vi como alumnos del sexto semestre recibían sus enseñanzas en una choza que tradicionalmente fungía de comedor. Y tras consultar con mi almohada (su esposa) decidímos el 22 de febrero comenzar a construir la aula que hoy (miércoles 6 de septiembre) entregamos al director Severo Puc para que la utilizen’, recordó «Xiximak», palabra maya que en español significa hombre bueno.
Ante los casi 300 estudiantes que celebraban el 24 aniversario de su escuela, el hoy contador público narró su paso por citada institución, les contó la forma como pasó de ser un estudiante de 5 y 6, a uno de los mejores. «En esta escuela, para ser exactos en las vacaciones previas a cursar el 3 semestre de contabilidad, me cayó el 20, el libro de algebra de Aurelio Baldor me ayudó a mejorar y cimemtar mi formación profesional», citó.
He conocido a varias personas que emergen a la vida política a través de dadivas, pero en muy pocas ocasiones he visto con ese Don de apoyar a sus semejantes como Francisco Puc.
Entonces, si aplica la máxima de que «cosechas lo que siembras», podemos augurar grandes cosas en el futuro para citado altruista.
Tiempo al tiempo…


























