La Expomor 2025, que alguna vez fue el orgullo de José María Morelos y un escaparate del potencial agrícola y ganadero de la región, hoy es el reflejo de una crisis que las autoridades prefieren ignorar. Y nadie quedó más expuesto que el propio presidente municipal, Erick Borges Yam, quien prácticamente se quedó solo en la feria.
La Expomor de este año se convirtió en un espacio desolador, con una participación mínima de productores. La imagen de Borges Yam recorriendo una feria vacía, sin los sandieros, los papayeros ni los ganaderos que en otros tiempos llenaban el lugar con sus cosechas y ejemplares, es el retrato más claro del abandono en el que se encuentra el agro morelense.
La crisis del campo quedó en evidencia en cada rincón de la feria. En el área ganadera, apenas se lograron reunir unas treinta cabezas, una cifra insignificante para un municipio que se autodenomina “el granero del estado”.
En el sector agrícola, la ausencia de la sandía y la papaya maradol, productos emblemáticos de la región, marcó un golpe aún más fuerte. Los productores, afectados por problemas como la cristalización del fruto y la falta de apoyos, simplemente no tuvieron nada que exhibir.
El presidente municipal, que en otros años habría sido recibido por una feria llena de vida, caminó entre espacios vacíos y stands casi inexistentes. La Expomor, en lugar de ser un impulso para el agro local, se ha convertido en una feria comercial genérica, plagada de juegos mecánicos y productos foráneos, mientras el verdadero motor económico de la región se apaga.
Para Borges Yam, la imagen de una feria vacía debería ser una señal de alerta. Pero más allá del espectáculo y los discursos oficiales, lo que queda claro es que el campo morelense sigue sin rumbo, y su gente, la que en verdad hacía de esta feria un evento con identidad, hoy le dio la espalda.






















