La trayectoria de Elda María Xix Euán en la política quintanarroense ha estado marcada por movimientos estratégicos y controversias recientes. Su llegada a la Secretaría de Educación en noviembre de 2024 no solo respondió a una narrativa de inclusión, sino a un reacomodo político que dejó a Marybel Villegas en su lugar en la diputación federal.
Este hecho no demostró que Xix sea una pieza útil, sino que evidenció su obediencia ciega a las órdenes de su partido, quiera o no. La maniobra dejó claro que en Morena las decisiones se toman desde arriba y se cumplen sin cuestionamientos, incluso cuando implican sacrificar posiciones ganadas en las urnas.
En medio de protestas magisteriales, paros y bloqueos que han puesto en jaque al sistema educativo, surge un dato clave en el ajedrez político: Elda Xix aspira a ser candidata a la presidencia municipal de Othón P. Blanco en 2027. Aunque no lo ha anunciado públicamente, su entorno político ya la perfila para esa contienda.
Sin embargo, su gestión en la SEQ es su mayor lastre. Los maestros la acusan de indiferencia, de incumplir acuerdos y de aplicar sanciones que han encendido aún más el conflicto. Su imagen se desgasta cada día que el paro magisterial se prolonga.
En política, los errores se capitalizan. ¿Cómo podrá convencer a los chetumaleños de que puede gobernar su municipio si hoy no logra resolver la crisis educativa que afecta a miles de familias?
Se podría utilizar su perfil de mujer y de origen maya como un activo electoral? ; pero si no logra recomponer su relación con el magisterio, ese capital se convertirá en un pasivo político difícil de revertir.
La obediencia de Elda Xix a las órdenes de su partido puede garantizarle la candidatura, pero no la victoria.
Porque la ciudadanía no olvida: y si su nombre queda asociado a la represión de los maestros y al fracaso en la educación, su aspiración a la presidencia municipal de Othón P. Blanco podría naufragar antes de zarpar.






















