TULUM, Quintana Roo. Un nuevo incidente de violencia sacudió el destino turístico de Tulum con la ejecución de un taxista la tarde del pasado domingo. La víctima recibió dos disparos en la cabeza frente a decenas de turistas que transitaban por la zona hotelera, cerca del Club de Playa Taboo, sobre la carretera costera. El crimen ocurrió aproximadamente a las 17:15 horas, en pleno apogeo de la temporada alta de verano.
El fallecido fue identificado como Gilberto “N”, conductor del taxi con número económico 798, perteneciente al sindicato “Tiburones del Caribe”. Según testigos, los agresores se acercaron directamente al vehículo y dispararon a quemarropa antes de darse a la fuga. La capacidad de escape de los responsables, a pesar de que la zona cuenta con una única vía de acceso y salida, ha provocado fuertes críticas hacia la respuesta de las autoridades.
Este asesinato marca la ejecución número 32 en lo que va del año en el municipio, y la número 216 desde que Diego Castañón Trejo asumió la presidencia municipal hace dos años y cuatro meses. Esta ola de homicidios mantiene en alerta tanto a residentes como a empresarios, quienes manifiestan temor por la seguridad de turistas y trabajadores del sector.
El crimen ocurre poco después del nombramiento de Edgar Aguilar Rico como nuevo secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Tulum, el pasado 2 de julio, una designación impulsada por el fiscal general del estado, Raciel López Salazar. Este reciente suceso pone en entredicho la capacidad operativa de la administración para contener la violencia, incluso en áreas costeras que suelen ser las más vigiladas del municipio.
Hasta el cierre de esta edición, no se ha informado sobre detenciones relacionadas con el caso. Las autoridades han iniciado una carpeta de investigación, si bien los primeros reportes subrayan una persistente falta de control territorial, incluso en espacios de alta afluencia turística.
La ejecución, ocurrida a plena luz del día y a pocos metros de hoteles y clubes de playa de lujo, refuerza la percepción de impunidad en Tulum, un destino que se enfrenta al reto urgente de garantizar la seguridad sin dañar su imagen internacional.






















